En un artículo anterior ( https://psiconetwork.com/educacion-sexual-y-agresiones-sexuales/) hablábamos de las agresiones sexuales a mujeres tratando de poner algo de luz en este gravísimo problema que tiene implicaciones políticas, sociales y de salud, entre otras. Hoy señalaremos la importancia de la pornografía en nuestra juventud como un factor a considerar.

Los datos publicados recientemente por la Fiscalía española sobre las agresiones sexuales de menores en nuestro país son sobrecogedores. Nuestros jóvenes, nuestro futuro, son extraordinariamente machistas. Enma Riverola[1] ha señalado a propósito de este informe, que “las causas por violación cometidas por menores han aumentado un 40%. Las agresiones en grupo se han convertido en un fenómeno cada vez más alarmante y, quizá lo peor, disminuye la resistencia entre las chicas menores. Ellas restan importancia los hechos, incluso disculpan al agresor, y es su entorno el que interpone la denuncia”.

El informe dice bien claro que “Existe una inequívoca tendencia al incremento de la violencia entre menores, adolescentes y jóvenes”. Es lamentable volver a constatar algo que muchos profesionales venimos señalando desde hace años y que, para nosotros, es consecuencia clara, entre otras variables, de la carencia absoluta de una adecuada educación sexual tanto en los centros de enseñanza, como en la familia y la sociedad y de la predominancia todavía de ciertos valores machistas en nuestra cultura. Lo que ocurre es algo así como: Que cada cual se las apañe como pueda. Este es el patrón educativo más usual, que la sociedad ha venido utilizando generación tras generación. Y así nos va.

El impacto de la pornografía en nuestros chicos.

Por tanto, lo que ocurra a este respecto será el resultado en parte de lo que hemos sembrado: dejar que cada joven se informe donde quiera y pueda, en esta dimensión tan importante de su vida, en una sociedad para mayor contradicción si cabe, tremendamente hipersexualizada con un uso maquiavélico del cuerpo de la mujer y de las niñas con fines consumistas ¿Y dónde se informan nuestra juventud? En buena parte, en el porno, agresivo, gratuito en Internet, las 24 horas del día, durante los 365 días del año; en los comentarios y chistes, en la TV, en la propia experiencia sexual muy precoz, en condiciones poco favorables y asociada en no pocas ocasiones al consumo de estimulantes y alcohol.

Y si bien sabemos que no todos los que ven porno serán agresores, sí decimos que los agresores sexuales han tenido muy probablemente en el porno, y en el contexto machista, la escuela y el modelo de conducta sexual que aplican cuando agreden a una mujer. Es solo un factor que podría explicar la conducta agresora. Hay otros muchos.

Se me dirá: Tampoco se tiran del ático cuando ven una peli de Superman o, cuando juegan a un video-juego violento, no van matando luego a la gente. Cierto, pero una de las diferencias entre un video porno y otro de Superman es que el porno excita, da placer y es bien sabido que el placer sexual es uno de los grandes motivadores y modeladores de la posterior conducta erótica. Por el sexo, los hombres -y algunas mujeres, también es cierto- hacen cosas de las que luego tal vez se arrepientan, por haber tomado la decisión “en caliente” y nunca mejor dicho.

En la historia ha habido centenares de casos, memorables y mediáticos, de decisiones tomadas “en caliente”, fruto de la pasión, los ardores de la entrepierna, los deseos eróticos y de la relación de poder existente, por parte de personajes públicos. No obstante, si miramos a nuestro alrededor, a una escala más cotidiana, hay casos similares de personas que conocemos que han tomado esas decisiones con repercusiones importantes en sus vidas. Baste citar, por ejemplo, las infidelidades descubiertas.

Y la peli de Superman, que nosotros sepamos -excepto alguna parafilia inusual- no provoca los mismos cambios neurofisiológicos asociados al placer. Y en el video juego violento, son dibujos, no modelos reales de la vida.  Entendemos que, a los 8 años, edad en la que parecen iniciarse ya los chicos en este terreno de arenas movedizas, no tienen muchos recursos como para discriminar entre ficción y realidad. Por eso, hay que hacérselo ver cuantas veces sea necesario.

El placer sexual es un poderoso reforzador de la conducta (un premio de primer orden) y si queremos entender por qué ocurren las agresiones sexuales, tenemos que considerar estas variables. Hay otros elementos como la dominación y el control absoluto de la mujer, que también excitan a determinados hombres y, seguramente, dan placer tanto o más que el fisiológico.

Ah, y otra cosa, ciertos estímulos sexuales pueden acabar convirtiéndose en unos precursores de la excitación sexual. Con frecuencia, los primeros estímulos que provocan excitación, sea real, visionando imágenes o producto de la fantasía sexual, pueden continuar teniendo ese carácter a lo largo del tiempo.

En torno a este punto, en una reciente conferencia que impartimos en un entorno universitario, se suscitó un intenso debate respecto de las conductas violentas e incluso letales en determinados países donde predomina una cultura de fomento de la violencia, con escenas de guerras incluso en tiempo real, imágenes in vivo de atentados/homicidios por Internet, películas de contenido bélico y facilidad absoluta y legal de acceso a las armas de fuego, todo ello relacionado con el número de asesinatos individuales o en grupo, respecto de otros países donde no se dan esas mismas condiciones. Y, al parecer, hay diferencias significativas entre unos y otros, pero no solo por las imágenes de películas de guerra -que también- porque estas son comunes en todo el mundo por el asunto de la globalización, sino por el resto de los factores mencionados.

Pero hay mucho más: en el porno que ven a diario, muchos chicos observan altamente excitados, que a las mujeres les gusta, les estimula, que le den unos cachetes, unos pellizcos y, en muchas películas pornográficas, que las agredan sin miramientos. Algunas específicamente se les tortura.[2] Sí, digo bien: se las tortura. Y sabemos que hay subgéneros específicos sobre ello, al margen de la dark web. Y, a este respecto, tenemos que afirmar con claridad que el dolor y el sufrimiento están, desde el plano ético, profundamente alejados de los efectos saludables y bienhechores del placer sexual y de los afectos en las relaciones íntimas. No conozco a nadie que disfrute siendo torturado y me cuesta entender algunas parafilias relacionadas con este punto, pero que tendrían otro abordaje profesional y que, por tal razón, aquí no se contemplan.

Por eso tenemos que decirles también a los agresores potenciales, entre otras muchas cosas, que se están perdiendo vivencias maravillosas cuando deciden agredir a una mujer. Y que el deseo y la pasión mutuamente compartidas, en libertad y con respeto hacia la otra persona, facilitan condiciones muy favorables para vivir algunas de las experiencias humanas más hermosas.

Pero, en fin, sigamos con el relato del raquítico guion literario de la peli porno: si ellas no tienen muchas ganas, unos azotes y unas cuantas palabras obscenas obran el milagro: se transforman en ninfómanas sexuales que desean ansiosamente felaciones como si no hubiera un mañana, ser penetradas por todos los agujeros de su cuerpo y beberse el semen, con fruición, como si fuera un batido de chocolate. Este es, básicamente el contenido de muchas películas porno con escasas variaciones que no sea el número de hombres que penetran a la mujer. Sin embargo, tenemos que decir con claridad que esto que vemos en estos vídeos es ficción, es decir: “nada más lejos de la realidad”. Aunque se pretenda imponer como normalidad, no lo es.

Tratar de llevar a la vida real ese modelo de comportamiento es una tarea condenada al fracaso y a la frustración. Y no es de extrañar que esa persona vuelva a buscar esa fantasía otra vez, con otras personas y con un resultado similar.

Con todo, nos gustaría precisar que, para nosotros, no es igual una película porno que otra que no lo es. Y somos conscientes de que existen muchos tipos de películas eróticas, y muchísimos más modalidades y géneros de películas porno, y que todo lo metemos en el mismo saco con lo que, flaco favor hacemos a la resolución de este grave problema. Seguiremos hablando de ello en próximos artículos.


[1] https://www.elperiodico.com/es/opinion/20190912/articulo-emma-riverola-machismo-futuro-informe-fiscalia-menores-violencia-sexista-pornografia-7631375

[2] En enero de 2020, compartíamos un post en LinkedIn, que decía lo siguiente: “PORNO y Agresiones sexuales. «El video más visto de Pornhub esta semana con más de 4 millones de visitas es de una adolescente, con las manos / pies encadenados, la boca amordazada, penetrada con una máquina, electrocutada hasta que grita de dolor y su cuerpo quemado con cera».

Nos parece algo terrible y vergonzante. El porno es una de las primeras fuentes de información sexual de nuestros niños y jóvenes. Estamos haciendo una generación de #niñospornograficos. Necesitamos una #educaciónsexualprofesional, desde primaria a la universidad”. El post consiguió más de 6200 visitas en solo tres días. Y el video, gratuito, seguía imparable en el número de visionados.