Aunque cada vez hay más libertad para hablar de sexualidad, lo cierto es que este tema se ha caracterizado durante mucho tiempo por ser uno de los grandes tabúes. Y ya ni qué decir de la sexualidad femenina…

Hasta mediados del siglo pasado no empieza a surgir el interés por la sexualidad femenina y lo hace de la mano de Simone de Beauvoir (“no se nace mujer, se llega a serlo”), una novelista y filósofa francesa en cuya obra “El segundo sexo”, podemos encontrar las primeras manifestaciones feministas y donde realiza un profundo análisis de las mujeres y la construcción de sus roles.

Entre esos anticuados roles, se encontraba el papel secundario o casi inexistente que le correspondía a la mujer en las relaciones sexuales y se ignoraba por completo sus necesidades o preferencias.

A día de hoy, aun quedan secuelas de estos años de represión, sumisión, ignorancia y falta de información, que pueden convertirse en las bases de un Trastorno Orgásmico Femenino, lo que es más conocido como Anorgasmia.

Con este término estamos haciendo referencia a la falta o retraso persistente y/o recurrente del orgasmo tras una fase de excitación sexual normal, excitación que puede conseguirse de una forma muy variable y no sólo mediante la penetración. Este problema tiene una tasa de incidencia situada entre el 5 y el 40% de las mujeres con una vida sexual activa, por lo que es importante conocer los factores que están interviniendo para buscar una solución.

Para el diagnóstico de este trastorno, el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) establece 4 criterios claros:

A. Debe darse al menos uno de los síntomas siguientes en el 75-100% de las ocasiones en las que se realizan actividades sexuales:

  • Retraso marcado, infrecuencia o ausencia de orgasmo.
  • Reducción marcada de la intensidad de las sensaciones orgásmicas.

B. Los síntomas del criterio A han persistido, como mínimo, 6 meses.

C. Estos síntomas provocan malestar significativo.

D. La disfunción no se debe a un trastorno mental no sexual o a una afección médica.

TRATAMIENTO

“A menos que se den enfermedades físicas o mentales graves, o se interponga un conflicto conyugal insuperable, todas las mujeres son capaces de tener orgasmos. No hemos encontrado apenas una mujer que no sea capaz de aprender cómo conseguir el clímax” (Kaplan).

Afortunadamente, existen diferentes modelos terapéuticos que pueden ayudarnos a solucionar la anorgasmia. Muchos de ellos, por no decir todos, incluyen el entrenamiento en masturbación (ya que se ha puesto de manifiesto que la masturbación es sumamente eficaz para el tratamiento), y mecanismos para inhibir la ansiedad.

En el caso de estar en una relación sentimental, existen ejercicios diseñados para trabajar en pareja y conseguir así que ambas personas disfruten de una vida sexual plena y sana.

¡Deja a un lado el miedo o la vergüenza, busca ayuda profesional y empieza a disfrutar de tu cuerpo y tu sexualidad!