Cuando hablamos de ansiedad todos tenemos, al menos, una ligera idea de cuáles son sus síntomas y de cuáles son las distintas causas o situaciones que nos llevan a este estado. Lo cierto es que los problemas de ansiedad suponen alrededor del 25% de todos los Trastornos Psicopatológicos y aún así desconocemos cuáles son los diferentes tipos que podemos padecer…

Cada vez es menos útil establecer una clasificación o intentar meter los diferentes Trastornos de Ansiedad que cada persona puede padecer en una lista de etiquetas. Como hemos comentado ya en otras entradas, cada uno de nosotros posee cualidades y características diferentes al resto y, por tanto, tanto la vivencia de los síntomas como sus repercusiones o tratamientos serán (aunque sea mínimamente) distintos de unos a otros.

Pero no podemos olvidar que, a pesar de las diferencias, estas etiquetas nos ayudan a tener al menos una idea de qué sintomatología estamos hablando y nos permiten discernir lo que se encuentra dentro de lo normativo en cuanto al diagnóstico se refiere.

Así, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5; APA 2013) nos expone tres grandes grupos de Trastornos de Ansiedad y otros relacionados. Nos encontramos entonces con:

GRUPO 1: TRASTORNOS DE ANSIEDAD

  1. Trastorno de Ansiedad de Separación.
  2. Mutismo Selectivo.
  3. Fobia Específica.
  4. Trastorno de Ansiedad Social/Fobia Social.
  5. Trastorno de Pánico.
  6. Agorafobia.
  7. Trastorno de Ansiedad Generalizada.
  8. Trastorno de Ansiedad No Especificado.

GRUPO 2: TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO Y RELACIONADOS

  1. Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).
  2. Trastorno de Acumulación.
  3. Trastorno Dismórfico Corporal.
  4. Tricotilomanía.
  5. Trastorno de Excoriación.

GRUPO 3: TRASTORNOS RELACIONADOS CON TRAUMAS Y ESTRESORES

  1. Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT).
  2. Trastorno por Estrés Agudo.
  3. Trastorno de la Relación Social Desinhibida.
  4. Trastorno de Adaptación.

⚠ Algo importante y a tener en cuenta: debemos entender la función que realiza el miedo en nuestro día a día y cómo éste se diferencia de la ansiedad. Cuando hablamos de miedo estamos haciendo referencia a un estado emocional centrado en el presente y que tiene lugar en respuesta a daños o amenazas reales o imaginarias. No hay nada «trastornado» en el miedo. De hecho, es una respuesta adecuada que te prepara para la lucha o la huida. Por otro lado, la ansiedad es también un estado emocional, pero centrado en el futuro. Se caracteriza por la preocupación constante, una gran tensión muscular y, a nivel cerebral, una intensa actividad de nuestro lóbulo frontal.

Otra cosa importante que debemos conocer es que hay una fenomenología relativamente común a todos los Trastornos de Ansiedad que hemos enumerado: los ataques de pánico, que suelen estar presentes en la mayoría de estos trastornos. Además, cuando debemos responder ante ellos, existe una importante tendencia al escape o la evitación, que a fin de cuentas cumplen la misma función en todos.

Finalmente, es necesario incidir en la importancia de tratar este tipo de problemas puesto que se ha observado que en un 55% de los casos se desencadenan episodios depresivos. Es decir, se podría establecer que hay altas probabilidades de que los Trastornos de Ansiedad PRECEDAN a los Trastornos Afectivos o del Estado de Ánimo.

Desde la Psicología existen diversos modelos de intervención desde los que trabajar con estos problemas hasta conseguir el alivio o desaparición de los síntomas. Actualmente se han observado resultados muy positivos desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), aunque la intervención se ha llevado a cabo frecuentemente desde la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC).

Lo cierto, es que ya sea desde un enfoque de trabajo más tradicional o desde las terapias más recientes, es muy importante que nos pongamos en manos de profesionales que nos proporcionen las herramientas necesarias para volver a sentirnos bien.