Durante las últimas semanas, nuestro país se ha visto enfrentado a diversas situaciones que implican un desafío para cada ciudadano y ciudadana, en cuanto al modo de cómo enfrentarlas. Se trata de un proceso que comenzó de manera abrupta, por lo cual muchas/os no estábamos preparadas/os emocionalmente para saber cómo afrontarlo. En este sentido, al tratarse de situaciones que tienen un carácter imprevisto y que cambian día a día, estas pueden generar confusión, tristeza, rabia e incluso ansiedad o angustia. Asimismo, es posible conectar esta experiencia con eventos pasados de nuestra historia o de otros significativos para nosotros, que nos generen angustia, por ser situaciones que estaban almacenadas en nuestro inconsciente y que no habían sido completamente elaboradas. Respecto a todos estos elementos antes mencionados, se debe tener en cuenta que si bien no existe una receta única respecto a cómo manejar la ansiedad en estas situaciones, es posible plantear algunas recomendaciones que pueden ser de utilidad.

En primer lugar, plantear que en el contexto que actualmente estamos viviendo como país, es normal sentirse angustiado, abrumado y no comprendidos muchas veces. Incluso es esperable que deseemos volver a nuestras rutinas diarias, ya que éstas nos generan la sensación de calma y de que controlamos un aspecto de la vida, a pesar de estar atravesando un momento histórico que lleva aparejado una serie de incertidumbres. Por otro lado, es posible que tengamos la percepción de que las personas de nuestro entorno no están afectadas y que están pudiendo manejar sus emociones sin problema, sin embargo, la verdad es que todas y todos lo estamos de distinta forma y lo expresamos distinto también. Por eso puede ser de gran ayuda conversar respecto a lo que se está sintiendo, ya sea con un familiar o persona de confianza, como con un profesional de la salud mental. En este tipo de situaciones una/o puede tener la sensación de que la propia experiencia no será comprendida por los demás y, por ende, aparecer sensación de soledad e incomprensión. Sin embargo, al conversar con alguien, te darás cuenta que la instancia puede ser muy enriquecedora, en tanto se trata de una experiencia que presenta el carácter de ser imprevista para todos. Además hablar con alguien significativo ayuda a ordenar las ideas, y a identificar qué es lo que estamos sintiendo, que puede ser difícil de diferenciar cuando nos sentimos muy agobiados. Junto a ello, las otras personas con las que conversemos, nos pueden ayudar a encontrar nuevas soluciones que no se nos hayan ocurrido o simplemente entender qué nos está pasando.

Por otra parte, puede ser muy útil prestar atención a un proceso tan simple y a la vez tan complejo como lo es tu respiración. La respiración afecta el funcionamiento del sistema nervioso y ayuda también a regular emociones. Un ejercicio de respiración breve y relativamente fácil de llevar a cabo consiste en inhalar en 4 tiempos (siendo 1 tiempo equivalente a 1 segundo), mantener el aire en los pulmones durante otros 4 tiempos, y exhalar lentamente también durante 4 tiempos. Este ejercicio puede realizarse repetidas veces durante el día e idealmente con una duración mínima de 10 minutos cada vez. Los ejercicios de meditación ayudan muchísimo también a centrarnos en nosotros y recuperar de a poco nuestra tranquilidad, quitando espacio a pensamientos invasivos que finalmente nos generan más ansiedad.

En caso de consultar con un profesional de la salud mental, éste buscará ayudarte a poder disminuir la percepción de ansiedad o angustia, guiando las tareas que tengas que realizar, previa jerarquización de tus necesidades. Es decir, puede ser una ayuda para ordenar tus prioridades, que pueden ser difíciles de identificar inicialmente, por la sensación de incertidumbre y al ser una situación poco usual, que no se sabe bien cómo enfrentar.

En este sentido, organizar una pequeña rutina día a día también puede ser positivo, de modo de poder tener la sensación de que hay ciertas cosas que sí están bajo tu control y que de una u otra forma, dependen de ti para poder ser realizadas. Una actividad que puedes realizar en este contexto es algún tipo de deporte o actividad física, para lograr canalizar adecuadamente el estrés y ansiedad que se percibe producto de la situación país actual. El deporte además ayuda en tanto es un elemento distractor, ya que, al requerir de tu plena concentración para poder desarrollarlo, implica que sea difícil estar pensando en otra cosa al mismo tiempo que lo practicas. Sumado a ello, es importante cuidar las horas de sueño, ya que, en situaciones imprevistas como ésta, el organismo requiere de mucha energía. Por tanto, es clave recuperar rutinas que nos hagan bien y que nos permitan sentir que avanzamos, en lo que sea que queramos hacer. El sentir que no logramos avanzar con nuestras responsabilidades puede generar culpa o sensación de estar siendo irresponsable con uno mismo, pero se debe tener en cuenta que muchas veces el contexto limita nuestras posibilidades actualmente. Por ello es importante realizar aquello en que sí tengamos capacidad de injerencia, ya que permite recuperar la sensación de control sobre nuestra vida.

En otro ámbito, es claro que estar informado resulta clave para disminuir el estado de incertidumbre, ello siempre y cuando se evite caer en la hiperconectividad. Hoy en día existen múltiples canales comunicacionales por los cuales recibimos noticias todo el tiempo – Whatsapp, Instagram, Facebook, televisión, y muchos otros – las cuales no siempre es posible verificar. Es importante dosificar y no permanecer todo el tiempo en ellos, procurar ingresar durante tiempos acotados, y privilegiar fuentes confiables de información relativas a lo que te interesa averiguar, teniendo en cuenta que demasiada información también puede volverse estresante y difícil de manejar. Informarse ayuda a un diálogo más nutritivo, a tener una panorámica general de la situación, ayudando a comprender que cada persona la construye y la vive desde un lugar físico y emocional distinto.

En este contexto entonces, lo más importante es ser lo más consciente posible de los propios estados emocionales; de tus miedos, preocupaciones y la angustia que experimentes. Identificar todo ello, te permite pensar en qué estrategias utilizar y qué hacer para enfrentarlos de mejor forma, además de saber cuándo pedir ayuda. Ten en cuenta que las reacciones antes mencionadas son esperadas en estas situaciones y casi todas/os lo experimentamos, en mayor o menor medida, siendo clave el apoyo que podemos brindarnos unos a otros.