Hace poco tiempo tuvimos la oportunidad de entrevistar al psicólogo español, especialista en estimulación cognitiva basada en música en personas mayores, Miguel Luque Ruiz. Este profesional que trabaja en dos centros geriátricos de la provincia de Málaga (España), nos habla sobre el trabajo de un psicólogo en el ámbito de la neuropsicología con personas mayores. Los dejamos con esta interesante y esclarecedora entrevista.

1.- Como neuropsicólogo especialista en tercera edad ¿Cuáles son los cuadros que más frecuentemente debes atender?

Por lo general, al tratarse de personas mayores los cuadros más frecuentes suelen ser trastornos neurocognitivos. Mayormente, la enfermedad más conocida dentro de este paradigma es la Enfermedad de Alzheimer (EA), aunque existen otras menos conocidas y que la incidencia es mayor de lo que se piensa como la Enfermedad por Cuerpos de Lewy o las demencias vasculares.

Por otro lado, al tratarse de la última etapa de la vida, la patología física suele predominar y repercutir en el día a día de los ancianos (dificultades en los desplazamientos, tareas diarias…), lo que afecta directamente al estado emocional. De esta forma, los cuadros emocionales suelen aparecer con bastante frecuencia.

Finalmente, la aparición de accidentes cerebrovasculares y enfermedades cancerosas también suelen ser uno de los perfiles más frecuentes dentro de un centro geriátrico, por la dificultad que suelen presentar los familiares para el cuidado de los mismos.

2.- En ese escenario ¿cómo es el trabajo de un neuropsicólogo – como tú – vinculado con personas de la tercera edad? (si estás más relacionado con la evaluación, tratamiento o ambos).

Principalmente, los neuropsicólogos partimos de una correcta evaluación neuropsicológica, con el objetivo de rehabilitar cualquier tipo de alteración cognitiva y observar cómo repercuten en el día a día al anciano. Siempre trataremos de prevenir cualquier déficit cognitivo, primeramente, para después trabajar sobre las áreas afectadas y, cuando esto no sea posible, potenciar las capacidades intactas o menos alteradas que ayuden a suplir las más deterioradas.

3.- De acuerdo a tu visión ¿cuáles son los principales desafíos asociados a tratar a personas mayores?

El principal desafío que nos encontramos es conseguir que el anciano viva como en su casa. En la mayoría de los casos esta tarea suele resultar difícil y requiere la colaboración del resto de los profesionales (enfermería, trabajo social, gerocultores…), junto con un periodo bastante prolongado. Una gran parte de los profesionales del sector, dependiendo del país y del modelo y filosofía que tienen instaurados, no suelen prestar gran atención a este aspecto, pues se basan en “tener entretenidos” a los ancianos con tareas poco significativas y sin objetivos concretos y valiosos para los mismos. Así, conseguir que un anciano pueda pasar el resto de los años que le quedan en un centro que se adapta a sus necesidades, gustos, preferencias y horarios, suele ser una tarea que requiere un gran esfuerzo por parte del equipo multidisciplinar.

4.- Tomando como base que aproximadamente un 10% de los adultos mayores de 65 años padece Alzheimer ¿cuál es tu labor con aquellos que lo padecen?

A pesar de que el primer síntoma que suele aparecer en la Enfermedad de Alzheimer suele ser el déficit de memoria reciente, paulatinamente se presentan alteraciones a nivel ejecutivo, el lenguaje, el razonamiento… La labor de los neuropsicólogos con este tipo de perfil siempre será favorecer la funcionalidad y, evidentemente, la mejora de la calidad de vida. Para ello, una gran parte de las veces actuaremos sobre las capacidades que atañen a la memoria, partiendo de una evaluación pormenorizada y construyendo trazos que ayuden a detectar más dificultades. Otras, como he comentado, favorecerán el desarrollo del resto de capacidades cognitivas, siempre con la colaboración del resto de profesionales. Es importante no olvidar la importancia de la familia en todo este proceso, ya que desde un enfoque centrado en la persona tendrán un papel fundamental en la rehabilitación neuropsicológica.

5.- ¿Existen tratamientos efectivos para frenar su evolución (Alzheimer)?

Desgraciadamente, a día de hoy no existe una “poción mágica” para revertir el Alzheimer, a pesar de los grandes descubrimientos que en los últimos años estamos presenciando. Sin embargo, gracias al avance en la medicina y múltiples campos de la salud (logopedia, neuropsicología) se ha podido trazar a nivel cognitivo rutas, áreas y zonas específicas que ayudan a ralentizar el deterioro cognitivo en esta enfermedad.

Por parte de la neuropsicología y siguiendo un enfoque de Atención Centrada en la Persona, siempre buscaremos prevenir, mantener y, en última instancia, rehabilitar y suplir, adaptando cada caso y siguiendo un Plan de Atención Individualizada (PAI) y atendiendo a todos los datos de interés que puedan aportar valor para conseguir estos objetivos. Es fundamental la estimulación cognitiva de forma periódica para lograr este cambio, utilizando herramientas que han demostrado resultados prometedores (la música, los talleres de reminiscencia, la aromaterapia…).

6.- ¿Qué cosas debe asumir una persona, aún con sus facultades cognitivas lo suficientemente conservadas, y su familia al saber que esta padece de Alzheimer?

Para comenzar, es importante entender que la Enfermedad de Alzheimer se desarrolla totalmente diferente en cada individuo. Existen patrones generales que ayudan al profesional a trazar tratamientos y líneas de actuación, pero la evolución en cada persona es distinta. Una persona que padece esta enfermedad deberá entender que necesitará ayuda para afrontar los cambios que poco a poco irán apareciendo. La familia deberá ser un pilar emocional y moral fundamental para ayudar al individuo en este proceso, escuchando, ayudando y, en definitiva, favoreciendo su autonomía. Si hay algo bueno que podemos sacar de esta enfermedad es que la evolución dependerá en gran parte de la importancia que le demos, por lo que es de vital necesidad acudir a un profesional lo antes posible en el momento en el que las dificultades en la vida diaria no estén asociadas a un proceso normal de envejecimiento y se repitan en el tiempo.

7.- Pensando ahora en ti como profesional ¿Qué fue lo que te motivó para especializarte en tercera edad?

Durante la carrera elegí en el último año realizar las prácticas en un centro residencial para personas mayores y, para mi sorpresa, recibí más de lo que yo aportaba. La generosidad, la felicidad y la motivación que observaba en mis “pequeños mayores” hicieron replantearme en aquel momento que esta sería la población sobre la que quería cambiar las cosas.

8.- Volviendo ahora al ámbito de tu trabajo propiamente tal, las personas mayores que acuden a tu consulta, habitualmente ¿Lo hacen por su propio entendimiento de que algo no anda bien o son, más bien, sus familiares o cuidadores quiénes los llevan?

Generalmente son los familiares los que comienzan a observar que su padre, abuelo o cónyuge no son como siempre han sido. Así, son ellos los que deciden emprender y animar al anciano a acudir a un centro residencial. Existen casos en los que no pueden compaginar su vida diaria con el anciano (ya sea por trabajo, “disfrutar” del tiempo libre…) o casos en los que realmente el cuidado que requieren es serio. Sin embargo, también hay algunos casos en los que son los propios ancianos los que deciden acudir a un centro residencial por su propia voluntad, ya sea por no “ser una carga” para sus familiares o para “jubilarse en la vida” y pasar el resto de sus años siendo atendidos en este tipo de centros. Con el tiempo cada vez me doy cuenta que muchos de los ancianos que acuden necesitan más amor y menos curas, lo que llamamos desde este enfoque centrado en la persona “cuidar”, y no “curar”.

9.- ¿Los tratamientos deben complementarse con el trabajo de otros profesionales?

Por supuesto. Este es uno de los aspectos más importantes desde mi punto de vista, pues de nada sirve plantear un tipo de intervención cuando otro profesional no lo tiene en cuenta. Podría darse el caso de profesionales con distintos puntos de vista que emplean distintos objetivos finales, con la consecuencia de resultados diferentes.

Es fundamental que todos los profesionales, y especialmente en una residencia de ancianos, estén en constante comunicación y que puedan compartir opiniones relativas al estado cognitivo, funcional, emocional…de un anciano.

10.- Desde la perspectiva de la prevención y de la disminución del deterioro vinculado al envejecimiento ¿Hay algunas recomendaciones a seguir?

Si tuviese que elegir una palabra, sería “activa”. Llevar a lo largo de la vida una vida activa, con relaciones sociales consistentes, ejercicio físico diario y una estimulación cognitiva regular (juegos, pasatiempos, lectura, pintura…) está demostrado científicamente que ayuda a crear una reserva cognitiva ante enfermedades asociadas al envejecimiento o el deterioro cognitivo, como podría ser el caso de la Enfermedad de Alzheimer. Muchas personas se pasan la vida realizando actividades poco fructíferas de carácter sedentario que no hacen más que dañar las conexiones sinápticas de nuestro cerebro, con la consecuencia de favorecer el deterioro cognitivo.