Orígenes y definición

La Atención Temprana (AT) se ha extendido durante los últimos años en España y otros países como una metodología de intervención cuyo objetivo es aumentar la calidad de vida de niños con discapacidad y la de sus familias, ayudando a su completa integración en los centros educativos ordinarios y a su plena participación en la comunidad.

Los orígenes y antecedentes más cercanos de la AT se encuentran a principios de los años 80, cuando se promulga la Ley para la Integración Social de las Personas con Discapacidad, y el INSERSO cuenta en España con los Centros Base en los que existían Equipos de Valoración y Orientación. Algunos de estos centros, disponían de tratamientos de “estimulación precoz” con el objetivo de favorecer el desarrollo de los niños con discapacidad desde los primeros meses de vida, tratamientos de estimulación precoz que después se fueron extendiendo a todos los Centros Base.

En la actualidad, se entiende por Atención Temprana “el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar” (G.A.T., 2001).

Fundamentos biológicos: plasticidad neuronal y periodos críticos

El sistema nervioso se encuentra en un continuo desarrollo, desde antes del nacimiento, hasta etapas más avanzadas del crecimiento, pasando por una etapa muy importante de maduración y de plasticidad durante la primera infancia. La plasticidad del sistema nervioso, además de ser una condición indispensable para el aprendizaje y el desarrollo, supone una situación de mayor vulnerabilidad y sensibilidad a los condicionantes adversos tanto del medio externo (ambientales) como de complicaciones internas de carácter biológico, de ahí la enorme importancia de una rica estimulación ambiental en las primeras fases del desarrollo infantil.

La neuroplasticidad es una propiedad que proporciona una mayor capacidad de adaptación, recuperación y reorganización funcional al sistema nervioso. Esta plasticidad disminuye en etapas posteriores del desarrollo y es la base biológica que sustenta y apoya la intervención en Atención Temprana. De hecho, existen numerosas evidencias científicas de que, tanto un diagnóstico, como una estimulación precoz, permiten integrar nuevos aprendizajes gracias a la potencialidad de incrementar las conexiones neuronales en respuesta a situaciones ambientales enriquecidas con estímulos  programados adecuadamente (Hernández-Muela, Mulas y Mattos, 2004).

Periodos críticos o sensibles del desarrollo

Otro concepto clave en el desarrollo íntimamente relacionado con el de plasticidad cerebral y que se encuentra también en la base teórica que fundamenta la intervención con programas de Atención Temprana, es el de “Periodo Crítico” (también denominados periodos sensibles). Dicho concepto hace referencia a periodos temporales del desarrollo especialmente sensibles para el aprendizaje de nuevas habilidades o conductas, en los que los circuitos cerebrales poseen una gran capacidad de plasticidad. Estos periodos de máxima sensibilidad y plasticidad neuronal, que se dan sobre todo en la edad temprana (principalmente de 0-4 años), son periodos de máxima adquisición cognitiva, es decir, son especialmente susceptibles a los estímulos y las experiencias, lo que convierte a la primera infancia en una etapa de vital importancia para el desarrollo cortical y el aprendizaje (Ruiz, 2016).

Aunque en las últimas décadas se ha avanzado mucho en el conocimiento del funcionamiento del cerebro, queda todavía bastante por saber sobre los múltiples y complejos mecanismos bioquímicos de la plasticidad cerebral. Existen diversas vías de investigación sobre los procesos fisiológicos de este fenómeno (factores de crecimiento nervioso, potenciación de sinapsis, regeneración axonal, etc.) que probablemente ayudarán a comprender mejor los pormenores de la neurorehabilitación y la estimulación precoz, lo que a su vez, servirá para optimizar todavía más la intervención con programas de Atención Temprana.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.
GAT (2001). Libro blanco de la Atención Temprana. Madrid: Real Patronato de la Discapacidad.
Hernández-Muela, S., Mulas, F., y Mattos, L. (2004). Plasticidad neuronal funcional. Revista de neurología. 38 (Supl 1): S58-S68.
Ruiz Sánchez de León, J.M. (2016). Manual de neuropsicología pediátrica. Madrid: ISEP Madrid.