En estos tiempos donde está dándose la adaptación al cambio, pasar de hacer el trabajo presencial a ser trabajo remoto o Home Office como también se le conoce, es importante ser resilientes y proactivos para salir adelante. En este proceso algunas personas se sientes estresadas porque tienen actividades en casa y estar trabajando al mismo tiempo se les complica mucho.

El estrés laboral, en general es un estado emocional negativo (principalmente ansiedad, depresión y hostilidad), que se caracteriza por cambios fisiológicos, y es producido por la percepción del sujeto en donde las demandas del trabajo son amenazantes para su yo o su bienestar porque carece de las habilidades o recursos para manejarlas, conllevando a un desajuste adaptativo (Buceta y Bueno, 1995; Lazarus, 2000).

En otras palabras, las personas no se adaptan al medio en el que desenvuelven por falta de recursos y al no encontrar apoyo su desesperación aumenta cada día. Existen varias teorías que explican como es el proceso del estrés, no obstante, nos centraremos en sólo dos para poder entenderlo mejor.

De acuerdo, al modelo de Karasek y Theorel (1990), el equilibrio entre la demanda de trabajo y el nivel de control produce un determinado grado de estrés en un momento determinado. Además, en un caso extremo se puede llegar a un estrés crónico conocido como el Síndrome de Bournout, el cual puede ser definido como «una relación particular que se establece entre el sujeto y el entorno que es evaluada por éste como amenazante y desbordante» (Lazarus y Folkman,1984).

Por tal razón, es que se debe prevenir que el estrés laboral llegue a niveles elevados para impedir que cause daños en la salud mental de los colaboradores. En la literatura se encuentran estudios que relacionan al clima con el estrés laboral, sin embargo, no siempre hacen énfasis en cómo afrontar el estrés laboral. De tal manera que, en los últimos años, los investigadores siguen realizando estudios para saber la influencia de las emociones y los pensamientos en su estado de ánimo.

A nivel personal, hay cuatro estrategias esenciales para afrontar el estrés: relajación, pensamiento realista y reestructuración cognitivo, la resolución de problemas y el ensayo de habilidades (Smith, 2002). La mayoría de los estudios dan evidencia que la relajación tiene efectos preventivos y terapéuticos considerables. Además, el manejo del tiempo también es considerado una estrategia efectiva (Manzano y Fernández, 2002; Goleman, 2003; Lehrer, Carr, Sargunaraj y Woolfolk R.L., 1994; Smith,1999). 

No obstante, las estrategias no darían los mismos resultados sino van acompañados del apoyo de la organización porque ahí es donde la persona pasa el mayor tiempo del día y la demanda y el tiempo mal sobrellevado por los colaboradores terminan causando estrés. 

Asimismo, Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional [NIOSH] (1999) sostiene que el trabajo saludable bajo en estrés produce altos niveles de productividad. Al respecto, recomienda que las organizaciones brinden capacitación para el manejo del estrés y un programa de apoyo al trabajador para enfrentarse con situaciones difíciles en el ­trabajo.

En conclusión, se puede inferir que si una persona aplica estrategias para poder reducir sus niveles de estrés logrará tener mayor bienestar psicológico además de su compromiso y disposición por mejorar su estado actual. Cabe resaltar que las organizaciones cumplen un papel importante en proporcionar un clima laboral adecuado y hacer sentir que los colaboradores son parte esencial de la organización y que pueden desarrollarse a nivel personal y profesional. Por tanto, es importante que los CEOs de las organizaciones elaboren programas de apoyo para sus trabajadores, a menor niveles de estrés laboral, habrá mayores niveles de satisfacción y de motivación.        

Referencias:

Buceta, J.M. y Bueno, A.M. (1995). Psicología y salud: control del estrés y trastornos asociados. Madrid: Dykinson.

Goleman, D. (2003). Emociones destructivas: cómo entenderlas y superarlas. Barcelona: Kairós