Desde hace unas semanas, una nueva realidad se ha instalado en nuestra vida. Ha llegado hasta nosotros una situación impensable, nunca vivida en el mundo moderno, el coronavirus parece que llena todo nuestro presente, acompañándonos. Nuestra mejor respuesta es el aislamiento, quedarnos en casa no solo para prevenir nuestro propio contagio, sino que nos aislamos también para cuidar a otros, para evitar que más gente se pueda contagiar, para reducir así la carga emocional que llevan a cuestas los profesionales de la salud, quienes nos cuidan y velan por nosotros en los peores momentos.

Sé que estás saturado de noticias sobre el coronavirus y no quiero que este post hable de lo mismo que ya sabes, de las medidas de prevención que tanto te han explicado, de cómo es normal que tengas emociones como miedo y tristeza, que tus pensamientos puedan dar vueltas en tu cabeza una y otra vez… todo eso ya lo sabes, ya has comenzado a practicar mindfulness, ya sabes acudir al cobijo de tu respiración para volver a ti, reduciendo tu angustia, ya has comenzado a meditar para contactar con tu esencia, para regular lo que sientes. Esos recursos ya los tienes. Hoy quiero hablar del amor y de cómo esta crisis que estamos viviendo, nos está haciendo más humanos, nos está uniendo más a los demás.

Debes saber que tienes en tu interior una fuente infinita de amor. Habitualmente esta fuente de amor se localiza en el corazón, aunque cada persona puede tener un lugar del cuerpo distinto donde almacena esta emoción tan potente (he tenido pacientes cuya fuente de amor se encontraba en las manos, que saben cuidar y compartir).

Una buena manera de encontrarla es hacer conmigo este pequeño ejercicio… mientras lees estas palabras, contacta con tu respiración, con esa marea eterna que te une a tu cuerpo y a tu sabiduría innata… ahora sonríe levemente, pueden ser solo las comisuras de tu boca las que cambien su forma… una sonrisa, por leve que sea, te hace más receptivo al amor que hay en ti, la sonrisa atrae la serenidad y el amor… Ahora deja que tu cuerpo te guíe hacia aquella zona del cuerpo donde anida el amor… si tienes dificultades para esto, te sugiero que comiences por tu corazón y le preguntes a tu cuerpo si es ahí donde se esconde… si sientes que no es ahí, continúa el recorrido por tu cuerpo, observa tus manos y permite que sean ellas las que te digan si es ahí donde se cobija el amor… si sientes que no es ahí, observa tus piernas y pies, permite que tu cuerpo te diga si es en esta zona del cuerpo donde el amor te hace actuar… si no es ahí, puedes continuar por tus ojos, el espejo de tu alma… pregúntale al cuerpo si el amor vive ahí y si allí tampoco está, puedes preguntar a tu mente si es ahí donde está la guarida de tu amor.

Debes saber que el amor, esta emoción tan poderosa que nos lleva a ayudar a otros, que nos permite enseñar y aprender, que nos hace sentir unidos aun en la distancia, está por todo tu cuerpo, en cada célula, en cada neurona. Tú eres un ser de amor, ese tipo de amor incondicional que es capaz de aceptarlo todo, de comprenderlo todo, un amor que es más fuerte que el miedo y que te anima a ser compasivo, a desear que el otro sea feliz, al igual que tú. El amor y la compasión son las emociones que vibran más alto, que nos hacen sentir plenos, que ayudan a que nuestro sistema inmune funcione de manera óptima, es el amor el que da sentido a nuestra vida cuando compartimos lo que sabemos y nos atrevemos a ser genuinos, a mostrarnos tal y como somos.

Esta crisis que ahora vivimos, es una oportunidad única en la vida porque nos ayuda a apreciar más lo que tenemos, a agradecer lo que otros nos dan sin pedir nada a cambio, le está dando la oportunidad al planeta a reparase a sí mismo, a que la naturaleza se regenere. Nosotros también podemos y aunque puntualmente sintamos miedo, tristeza o angustia, en el fondo, sabemos que esta crisis nos ha cambiado para siempre, que nunca olvidaremos la distancia física que debemos mantener pero aún así nos sentimos unidos incluso a los desconocidos, a esas personas anónimas que arriesgan su vida por nosotros.

En España, cada noche a las 20:00h, salimos a nuestros balcones o ventanas a aplaudir a aquellos que no pueden dejar de trabajar, aquellos que velan por nuestra comodidad y salud. Jamás había escuchado un sonido tan bello, toda una calle aplaudiendo, agradeciendo, es el amor personificado, ese amor que todos llevamos dentro y poco a poco va saliendo a la luz.

Nunca olvides que eres puro amor, eres sabiduría y compasión viviendo en un cuerpo físico que te permite relacionarte con otros, ayudarles y hacer de este mundo un lugar mejor. 


Este artículo fue escrito por Elena Alameda Jackson, Licenciada en Psicología Clínica y de la Salud. A Elena la pueden contactar en su perfil de We Doctor: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/3080192