Desde el momento en que somos concebidos crecemos en un entorno donde nuestro primer contacto visual con nuestros progenitores representa el primer intercambio con un otro. El modo en que se fortalezca ese vínculo determinará nuestra manera de percibir el mundo, nuestra subjetividad y el modo de relacionarnos socialmente.

¿Pero qué sucede cuando nacemos sin la capacidad de gozar de este sentido?

El principal desafío será desarrollar la capacidad para movilizarse, la orientación en el espacio, y el reconocimiento de los objetos que lo rodean.  

Las características individuales no resultan un impedimento para poder explorar el mundo a través del resto de los sentidos, principalmente potenciando el tacto y la escucha. La curiosidad por conocer el mundo en el que vivimos sigue estando presente, incluso cuando no podamos hacerlo visualmente.

La imaginación, los sueños y la construcción mental son parte del desarrollo y radican en nuestra mente. Esto hace que los ciegos no perciban ninguna ausencia sino por el contrario puedan crear un mundo suficiente, estructural y completo, partiendo desde su individualidad.

La percepción de la espacialidad se hace presente a través del tacto y sus percepciones como la presión, temperatura o movimiento de la superficie. La información recopilada viaja instantáneamente al sistema nervioso permitiendo un resultado específico y concreto sobre el espacio y sus sensaciones que se perfecciona con el ejercicio.

En cuanto a las formas de comunicación y sus manifestaciones existen ciertas características del proceso que resultan información irremplazable para los no videntes; Un cambio en el tono de voz, una interrupción del discurso o un cambio de ritmo permite obtener mayor información sobre el que tengo enfrente, incluso sin verlo.

La inclusión de la tecnología y la comunicación virtual no resulta un impedimento, ya que una compañía de teléfonos móviles desarrolló este año una aplicación que permite reconocer las emociones de los individuos situados enfrente del teléfono y así comunicárselas verbalmente al usuario. La aplicación tiene acceso a la cámara en la parte posterior y con su ayuda reconoce las emociones a través de las expresiones faciales, para que no sólo pueda escucharlo sino saber cómo se siente.

Los espacios públicos reales representan un verdadero desafío por desprender infinidad de estímulos simultáneos donde ocurre todo y de manera relacionada haciendo realmente complejo poder identificarlos. Estos representan un espacio genérico de acceso a información donde la inclusión ocupa un lugar irreemplazable.

Permite que todos seamos conocedores de las características individuales y así estar a disposición del otro para acompañarlo en el caso que requiera nuestra ayuda.

La construcción de la realidad de cada uno de nosotros se establece desde los propios recursos para comprender el mundo. La verdadera fuerza motora que promueve el aprendizaje es el deseo de establecer lazos sociales, más allá de las características individuales. Veamos al otro, con los ojos abiertos y cerrados.