En una jerarquía, todo empleado tiende a promover hasta su nivel de incompetencia –Laurence J. Peter

Aunque como en todo siempre hay excepciones, resulta paradójico, pero es también casi una máxima, el hecho de que nuestros jefes suelen ser bastante incompetentes.

El pedagogo y escritor canadiense Laurence J. Peter (1919-1990) definió hace ya más de medio siglo esta problemática transcultural en el ámbito empresarial que afecta a todos los países en mayor o menor medida.

El Principio de Peter es una teoría basada en la jerarqueología donde se afirma que el ser humano tiende a ascender hasta llegar a su nivel máximo de incompetencia. Es un principio que sigue hoy muy vigente y que se ha popularizado mucho en el mundo del management. Además de al mundo empresarial, es aplicable a las esferas políticas  o las organizaciones no gubernamentales también o en la educación, ya sean éstas de carácter público o privado.

Este Principio organizacional demuestra que, todos estamos condenados a la incompetencia que es inevitable en estos contextos; una posición más alta en una jerarquía requiere habilidades que no se requerían en el nivel inmediatamente inferior.

Al llegar a un cierto nivel se promociona por encima de la “cota de competencia”, con lo que, una vez alcanzado el nivel ya no es apto para un ulterior ascenso y se continuará, en su nivel de incompetencia, hasta el final de la carrera profesional.

Esta es una realidad compleja y afecta gravemente al rendimiento económico de las organizaciones, así como al rendimiento de trabajo, siendo una de las principales causas del estancamiento profesional de los empleados competentes.  

 Para el Principio de Peter, son los incompetentes quienes ocupan los cargos más elevados, siendo el resto de los  trabajadores los que sacan la empresa adelante mientras permanecen en ese puesto.

Cuando los empleados han alcanzado su nivel de incompetencia, casi siempre carecen de información sobre su situación. La mayoría no se da cuenta de que son incompetentes, y los que sí reconocen su propia incompetencia, buscan inútilmente otras explicaciones sin achacarlo a su última promoción.

¿Hay soluciones ante estas situaciones?

Existe la metodología If-Then como forma de promocionar a los empleados, retener el talento y no acabar sucumbiendo a lo terrible. ¿En qué consiste exactamente?

La metodología If-Then aboga  en que la promoción de los trabajadores no sea automática y exista un periodo de prueba tras el cual podamos determinar si la persona que hemos promovido a esa nueva posición realmente es capaz de desempeñar su nueva responsabilidad de una manera eficiente,  manteniendo un feedback continuo con un responsable de la empresa, que a su vez actuará como mentor para la nueva posición.  Si no es así siempre podrá volver a la posición anterior, en la que ya había demostrado ser capaz de un excelente desempeño.

Otra de las maneras de evitar el Principio de Peter a la vez que favorecemos el crecimiento de la empresa, es abrir nuevas posiciones dentro de la organización, por lo tanto surge la necesidad de definir un nuevo puesto de trabajo, ya que definir nuevas posiciones, es una manera fundamental de fortalecer  el compromiso de los empleados con la organización.


REFERENCIAS