Existen varias patologías que, sin ser enfermedades psiquiátricas o mentales, pueden afectar a nivel neuropsicológico. Una de esas alteraciones, y de la que hablaremos hoy, es la Epilepsia

Como bien se define en el portal de Vivir con Epilepsia, esta enfermedad ocurre fundamentalmente por un funcionamiento anormal y esporádico de un grupo de neuronas. Se produce un exceso de actividad eléctrica neuronal que puede propagarse a nivel general por la corteza cerebral (lo que provocaría una pérdida de conocimiento), o puede localizarse en una zona concreta de la misma, alterando aquellas funciones específicas de la zona afectada.

Para el diagnóstico de la Epilepsia, son fundamentales las pruebas de neuroimagen así como el electroencefalograma. El tratamiento más común son los fármacos antiepilépticos que consiguen controlar las crisis entre el 70-80% de los pacientes. Pero para las epilepsias que no responden a la medicación, se debe recurrir a la cirugía.

Se estima que en nuestro país (España), existen alrededor de 400.000 personas con Epilepsia cuyo diagnóstico o manifestación clínica es más común en la infancia y a partir de los 65 años.

NEUROPSICOLOGÍA DE LA EPILEPSIA

Existen dos factores que atañen consecuencias neuropsicológicas en la Epilepsia: el riesgo potencial de daño cerebral que trae consigo la propia crisis epiléptica y las consecuencias relacionadas con el tratamiento farmacológico anticomicial prescrito para controlar las crisis. A pesar de esto, lo más frecuente es que el cociente intelectual de las personas con Epilepsia esté situado dentro de los niveles normales. Pero existe un porcentaje reducido de pacientes que pueden presentar deterioro cognitivo. Principalmente se aprecia: disminución de la atención, descenso en la velocidad de procesamiento y afectación de la memoria a corto plazo.

Para trabajar en la Rehabilitación Neuropsicológica de estos pacientes, hay que evaluar previamente varios factores de la Epilepsia que padece: edad de comienzo, tipo de crisis que presenta, frecuencia de las mismas, etiología…

Además de una correcta intervención desde un punto de vista rehabilitador, es primordial, fundamental e imprescindible la Terapia Farmacológica adecuada a cada caso y cuya implantación y seguimiento se realiza desde el Área de Neurología.

Finalmente, es importante dejar claro que el paciente con Epilepsia debe ser parte de su propio equipo de atención médica. Debe seguir ciertos patrones de comportamiento necesarios para controlar sus crisis, y estos son:

  • Evitar el consumo de alcohol.
  • Llevar una dieta adecuada y realizar ejercicio físico.
  • Mantener un horario regular de sueño.
  • No consumir drogas.
  • Intentar (en la medida de lo posible) controlar los niveles de estrés.
  • Y, por encima de todo, tomar la medicación farmacológica según las indicaciones de su médico.

Afortunadamente, lo más común en estos casos, es que la persona con Epilepsia pueda llevar una vida normal; si bien es cierto que, en ocasiones, es recomendable el apoyo psicológico necesario para aprender estrategias de manejo del estrés y la ansiedad, así como intervenciones psicoeducativas con familiares y personas allegadas.