Estamos a la entrada de otra fase diferente en nuestras vidas, retomar la rutina con nuevas reglas, asumir el compromiso de ciudadanía desde la mirada en el otro, aquel que revela la esencia de mi ser, pues mi conducta es proporcional al bienestar del grupo que me acoge y determina mi comportamiento.

¿Qué es la conducta humana? ¿Acaso aquello visible a la mirada externa, sólo eso?

Las siguientes sugerencias pretenden retomar las herramientas psíquicas que todos poseemos en menor o mayor grado y hacer acopio de las más funcionales y que reporten un mejor grado de confianza y tranquilidad al momento de circular nuevamente con libertad.

En ningún momento son una receta de ingredientes emocionales o pasos de conducta para asegurar éxito afuera, sino que concentran la sabiduría que la resiliencia nos deja y podemos hacer uso de ella sin lugar a dudas.

  1. Recuperar el sentido de pertenencia. Sí somos parte de esta sociedad y juntos haremos el cambio.
  2. Recuperar y hacer uso de los mejor de nosotros mismos:
  • Ser prevenidos: cumplir con mejor disposición las reglas básicas de bioseguridad.
    • Precavidos: antes de salir pesar los pro y contras de cualquier reunión, toma de transporte, evitar aglomeraciones en almacenes, espectáculos públicos, centros comerciales, etc. Y decidir por encima de un deseo lo que sea mejor para hoy y mañana.
    • Despertar compromiso: aprender a ser mejores con nosotros mismos, nuestros allegados.
    • Revisar el punto de egoísmo necesario para estar bien personalmente y ser beneficiosos con los demás.
    • Aceptar que esta emergencia sanitaria se ha convertido en cotidianidad.
  • Destinar tiempo para hacer ejercicios de introspección y poder autoevaluarnos en lo emocional.
  • Prestar atención a nuestras emociones y cómo se manifiestan, para la mayoría de las personas lo mejor será abrir espacios psicoterapéuticos en línea, para ser escuchado, aceptado y comprendido en la realidad post cuarentena en que nos hallamos.
  • Buscar nuevas formas de entretenimiento en lo posible un nuevo cambio de hábitos al reducir el uso de redes sociales y evitar la sobresaturación de noticias.
  • Aunque no guste de la lectura empezar a hacerlo con temas cortos como microcuentos, o trabajos literarios juveniles que son entretenidos y sirven de distracción y aligeran el malestar anímico de la mayoría.
  • Bailar y/o cantar las canciones que escucha mientras hace sus tareas le ayudará mucho, ya que el ritmo uniforme hará que su cerebro reacomode los puntos de atención de afuera hacia adentro para coordinar la kinesis de nuestro cuerpo.
  • Aunque no guste del ejercicio físico, pruebe pequeñas rutinas de estiramiento para ir preparando a su cuerpo para las futuras salidas de casa.
  • Acepte que salir supone una carga extra de ansiedad por el temor real a un contagio, al aceptarlo disminuye la lucha entre su mente, cuerpo y emociones, así puede sentirse y hacer lo necesario para mermar la influencia del temor o el miedo y no sobrecargarse de adrenalina redundante en el sistema inmunológico.
  • Establezca rutinas de aseo, alimentación y sueño regulares para dotar a la mente de esquemas de anclaje positivo.
  • Aumente el consumo de vitaminas, minerales y alimentos verdes para fortalecer el sistema inmunológico.
  • Si no está con el sol disponible utilice suplementos de Vitamínico D3 para reforzar sus defensas.
  • Si fuera posible organice salidas a un parque cercano o la terraza y realice cortas rutinas de ejercicios y respiración, en estos momentos puede prescindir de la mascarilla en caso de encontrarse solo/a y que le serán de mucha utilidad para el uso prolongado de la mascarilla fuera de casa.
  • Aproveche los cursos que hay en internet para aprender a respirar mejor, está demostrado que con ello nos protegemos mejor.
  • Escuche música, para alegrarse, recordar buenos momentos, relajarse, descansar y hasta para quedarse dormido
  • Pruebe canciones de cuna si demora en dormir, lo relajan y predisponen a una buena noche.
  • Si lleva más de dos semanas sin poder dormir seguido cada noche, considere la opción de consultar un psicólogo/a antes de decidirse por pedir una receta de algún somnífero.
  • Si algún miembro de su familia o usted mismo se ha dado cuenta de un cambio de carácter hacia estados depresivos que superan cuatro semanas y están acompañados de falta de interés en las circunstancias actuales o las necesidades propias y de su familia. Si permanece en cama por varios días seguidos, ausencia casi total o total de hábitos de higiene, pérdida de apetito, falta de ánimo, busca estar a solas, llora sin motivo y no da muestras de reacción ante buenas o malas noticias, acepte iniciar un proceso psicológico para revisar su estado emocional y tratarlo.
  • Si piensa que la cuarentena está directamente relacionada con el aparecimiento o recrudecimiento de violencia intrafamiliar inusuales tanto como agresor o víctima es muy importante que se decida a revisar su estado emocional con un profesional.
  • Preste atención especial a las señales de alerta sobre ideas suicidas o avisos de querer hacerlo, el dolor extremo ante la vida y los vaivenes entre estados depresivos y episodios de euforia serían un buen nido para quienes están pensando en suicidarse, no hay rangos de edad, ni sexo ni condición social o económica para llevarlo a cabo. Procure atención psicológica profesional de urgencia.