En un mundo altamente competitivo, donde se debe tener idiomas, varios títulos académicos, un recorrido laboral digno para ocupar diversas posiciones no hay espacio para cualquier margen de error.

Sin embargo, hay una población flotante que hoy en día pocas empresas saben manejar, y son los potenciales trabajadores con algún tipo de “enfermedad mental”, los cuales hoy en día son marginados de los procesos de selección donde los candidatos deben omitir dicha condición y peor aun, cuando la persona ya está laborando debe ocultar su enfermedad para evitar ser juzgado como “loco” y generar algún “problema” en el ambiente laboral y todo lo que implicaría el tema de incapacidades médicas.

Pero, ¿Qué hace falta para un mundo laboral más inclusivo para esta población? Inicialmente es una tarea de la propia sociedad, donde las escuelas/colegios/ institutos y demás espacios de formación naturalicen a las personas con algún tipo de enfermedad mental. Adicional a ello las empresas deberían fortalecer sus áreas de Seguridad y Salud en el Trabajo para buscar una sana convivencia con las personas con algún tipo de enfermedad mental.

Aunque la tarea es muy grande y se necesitaría leyes que blinden el derecho al trabajo para personas con enfermedad mental hay pequeños pasos que la misma sociedad pueden iniciar a dar: el primer paso es que el trabajador le comente a su equipo de trabajo y desde luego al área de RRHH su condición médica desde la narrativa del cuidado y autocuidado, esto quiere decir que las demás personas logren entender de qué trata dicha enfermedad, cuáles son los síntomas del inicio de una crisis, el cual se convertiría en el segundo paso.

Muchas personas con algún tipo de enfermedad mental toman medicamentos que ayudan a mitigar los síntomas, sin embargo, por muchas situaciones la persona puede entrar en crisis y lastimosamente no son conscientes de dichos comportamientos, es por ello que si sus compañeros de trabajo detectan dichos comportamientos puedan no sólo entender lo que está ocurriendo, si no que también comunicarle al área de RRHH y a la familia del trabajador para iniciar el proceso médico correspondiente.

Con esto invito a los lectores que tienen algún tipo de enfermedad mental en buscar una red de apoyo dentro de las empresas, pero lo más importante es que las áreas de RRHH desarrollen procesos de formación que ayuden no sólo a la prevención de crisis, si no también a la inclusión laboral y social de personas con alguna “enfermedad mental”.

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