Básicamente, la Hipnosis Clínica o Terapéutica, utiliza la capacidad de las personas en su contexto Mente – Cuerpo como una sola unidad operativa para hacer ajustes por sí mismas en sus Conductas, Sentimientos, Aprendizajes y Memoria.

Las personas actuamos influidas por nuestros pensamientos, sentimientos y conocimientos, por lo tanto, si cambiamos nuestros pensamientos eso nos lleva a cambiar nuestros sentimientos y, por consiguiente, nuestras acciones, actos o comportamientos.

Es así que una persona con miedo, por ejemplo, actúa muy diferente a cuando está sin miedo (la misma persona).

Una persona con pensamientos o sentimientos recurrentes pesimistas, negativos o de incapacidad, vulnerabilidad, desilusión, frustración y otros de esta clase, puede llegar a enfermar ya sea psicológica o físicamente.

Puede verse afectada en su sueño, su alimentación, su trabajo, sus relaciones, sus esperanzas sanas de vida.

¿Y de dónde viene todo esto?, todo se origina en nuestra memoria, o sea que una persona, digamos, con amnesia permanente está libre de todas estas afectaciones.

Mis enojos provienen de acordarme de lo que alguien hizo o dejó de hacer (o de algo que yo hice o dejé de hacer), si no tuviera memoria pues es como si nunca hubiera ocurrido y no me afecta en este momento.

También se originan en un evento que presencié o sufrí en mi persona de alta intensidad emocional y si ese recuerdo lo traigo a mi mente con mucha frecuencia, eso también me afecta, a mí, a mis pensamientos y a mi cuerpo (una balacera, un fallecimiento repentino y cercano, una desilusión fuerte, etc.).

También pueden ser secuelas o resultado de una experiencia “mala” al exponerme a drogas o alcohol en exceso.

También puede ser resultado de una actividad que demanda mucho esfuerzo continuado por largo tiempo y cotidianamente.

La Hipnosis es una herramienta que puede ser utilizada para superar, resignificar y de readaptarnos a un estado sanamente operativo y potencialmente satisfactorio de mi diario quehacer, lo que nos abre posibilidades para empezar a pensar, sentir, actuar de modo diferente y sano (aparte de reducir o eliminar las afectaciones del cuerpo que no fueron producidas por un agente externo como una bacteria, virus, ingestión tóxica, o sea que son consecuencias del pensar o ejercicio de la mente).

En resumen, la hipnosis puede traer como resultado, cambios en las conductas, sentimientos, aprendizajes y la memoria.

No borra los recuerdos pero sí puede lograr que dichos recuerdos ya no te afecten como te afectaban antes de la hipnosis. O que te afecten con un mínimo de intensidad de modo que puedas seguir normalmente tu vida sin que te atoren.

Puede lograr que ciertas “maldiciones” del pasado pierdan su efecto, maldiciones del tipo:

  1. “Siempre supe que eras un bueno para nada”.
  2. “Clarito se veía desde niño que ibas a terminar en la cárcel”.
  3. “Nunca nadie te va a amar”.
  4. “Te voy a amar siempre y para siempre”.

También puede facilitar el que sigas tus tendencias, preferencias, tus inclinaciones sanas, preferidas y desarrollar tus talentos potenciales. O sea que puedas FLORECER como persona, seguir el camino con corazón que mereces, eliges y eres humanamente capaz de llegar a ser.

No creo que estés interesado en saber el cómo lo hace, sino aprovechar el que sí lo hace. Ni siquiera sabemos cómo una aspirina nos quita el dolor de cabeza, lo importante es que nos lo quita. No es necesario saber todo de todo para aprovecharlo todo.

De cualquier modo, intentaré una propuesta explicativa del cómo lo hace y no me iré muy profundamente.

En la vida diaria, hacemos cosas sin estar necesariamente conscientes de cada paso que damos, por ejemplo, si ya sabemos conducir un auto, no vamos razonando “aquí hay que frenar, aquí hay que dar vuelta, aquí hay que acelerar, ¡¡¡cuidado, el semáforo está en rojo!!!”

Nuestra persona actúa automáticamente en lo que ya domina. Claro que, al estar aprendiendo a conducir, ese estado es muy diferente, en tu mente tienes muy presente que un auto puede matar a una persona y razonas cada paso que das, de hecho, no puedes atender una plática si estas aprendiendo a manejar, ni miras el retrovisor, ni escuchas la radio, etc.

Muchas actividades, las realizamos automáticamente porque nuestra mente inconsciente ya las sabe, las domina y la vida sería insufrible si debiéramos tener presente en cada momento todo el conocimiento que ya poseemos, a esas actividades, así como el funcionamiento del corazón y el proceso digestivo le llamamos el trabajo de la Mente Inconsciente.

Entonces la Mente Inconsciente es el reservorio que todos poseemos de lo que hemos aprendido, experimentado, vivido y captado aún desde bebés digamos.

Las emociones afectan nuestro cuerpo y estado anímico, nos cuidan y protegen y por alguna buena razón emergen, las positivas nos iluminan el semblante, las “No positivas” pueden entristecernos, hacernos perder el apetito, desanimarnos y otros efectos. Y reducir la capacidad del sistema inmune, o sea si estas triste te puede dar gripa más fácilmente, por ejemplo.

Las emociones están correlacionadas a hormonas, sustancias bioquímicas que el organismo puede producir.

Cuando al paso del tiempo, sufrimos un deterioro físico, orgánico, puede ocurrir que el organismo envíe señales biológicas a lo más profundo de nuestro organismo a nivel intracelular, avisándole que algo anda mal, el organismo responde “reparando” cadenas de los genes y produce nuevas proteínas que son enviadas de regreso al órgano afectado, reparándolo y sanándolo de forma natural, espontánea.

Durante la hipnosis, la persona entra en un estado de relajación y una “suspensión temporal y voluntaria” del proceso del pensar. Este estado es el propicio para que el sistema Mente – Cuerpo ejecute los procesos de autosanación.

La persona puede, inclusive, llegar a auto hipnotizarse para que ocurra por sí misma.

Es posible incluso mediante la imaginación, visualizar en el torrente sanguíneo a los glóbulos blancos atacando y venciendo a las bacterias, combatiendo una infección y evitando procesos inflamatorios.

Si una emoción por ejemplo te produce un dolor de espalda, reemplazando la emoción, el dolor puede desaparecer.

Trabajos más finos pueden influir en la memoria para resignificar algún evento doliente, reencuadrándolo para que no sea doliente (o menos doliente) en adelante y esto es una forma de aprendizaje, lo que resulta en sentimientos y comportamientos diferentes.

Las experiencias espirituales son propicias al estado de sanación, lo mismo se puede decir a experiencias de Meditación, Yoga, Rezos, en los que ocurre una “suspensión temporal y voluntaria” del proceso del pensar.

Son recursos y posibilidades naturales que las personas poseemos y podemos acceder a ellas en el ambiente y momento propicio y así cambiar nuestros sentimientos, conductas, aprendizajes y memorias, como lo indiqué al inicio.

Entonces dado que todos somos amos de nuestros pensamientos (aunque no lo hayamos practicado mucho) te invito a que cuando estés “sombrío” elige pensar en cuadros positivos o neutros al menos. Por ejemplo, si estás muy enojado(a) porque alguien no te pagó a tiempo un préstamo, puedes pensar, por ejemplo:

  • Que quizás se le pasó hacerlo.
  • Alguna buena razón por lo que no te ha pagado.
  • Recordar alguna vez que fue amable o de ayuda para ti.
  • O que quizás te pagará mañana.

Todo eso, son creaciones de tu mente, pero al menos no te daña y, si eliges pensar lo peor de dicha persona, es otra creación de tu mente, pero estos pensamientos sÍ te dañan, es una forma saludable de autohipnosis y así en muchas situaciones puedes tomar control de tus estados anímicos sobre cosas que están fuera de tus manos arreglar.

Una desilusión, una frustración, una decepción amorosa, gente “mal portada”, cuando tu pareja o tu hijo(a) no es como tú quieres que sea, etc. etc. No es posible controlar todo ni a todos, aunque SÍ PODEMOS CONTROLAR NUESTROS PENSAMIENTOS, que son la llave maestra para nuestro bien ser y bienestar.

Reciban mis afectos.