En un contexto que escapa a cualquier pronóstico imaginado, espacios destinados al alojamiento de visitantes se han convertido en centros sanitarios. Se pasó del desayuno buffet al diagnóstico médico, de la estadía temporal a la permanencia. 

La vulnerabilidad social percibida ante el aumento considerable del riesgo generado por el Covid19 han sido los motivos por los cuales se han suplido los hogares por hoteles emblemáticos de Buenos Aires. Hoy convertidos en centros de campaña, buscan responder al posible crecimiento de casos de corona virus provenientes de sectores vulnerables de la sociedad. 

De hospedar a cuidar 

El hospedaje responde a un tipo de alojamiento temporal cuyo fin ha sido resguardar y brindar diferentes servicios a quienes durante su tiempo libre visitan, por diversos motivos, por ejemplo, una ciudad. 

A los hoteles, tal como los conocemos hoy, surgen aproximadamente en la segunda mitad del Siglo XIX, considerándose como su padre a Cesar Ritz (1850-1918). La tradición e historia de los hoteles porteños han sido escenarios y actores de miles de experiencias, narraciones y leyendas urbanas cargadas de emotividad. El viajar y conocer nuevas culturas estimula nuestros sentidos, facilitando la estimulación de un proceso cognitivo donde entran en juego todos nuestros sentidos. La construcción de estos recuerdos perdura para siempre. 

Estos espacios hoteleros ofrecen mucho más que un lugar de descanso, hoy se auspician como refugio y resguardo ante una pandemia. Pensados en las necesidades de los que llegan hoy maximizan sus cuidados para contener y albergar a ciudadanos sin recursos destinados al confinamiento de un espacio mayormente confortable. Un hogar cuya permanencia es incierta sin fecha de check out

Reivindicando la hospitalidad 

No resulta sencillo definirla. No debe referirnos solamente a los hospitales. En la práctica la hospitalidad nos referencia al buen recibimiento del otro, la atención de sus necesidades básicas y especiales, la comprensión, la amabilidad, la gentileza y la cortesía. Y por qué no responder empáticamente a las necesidades de un otro. En el marco de pandemia en el que estamos inmersos, inevitablemente, la hospitalidad nos remite a la responsabilidad de actuar preventivamente sobre el cuidado. La solidaridad y la compasión inevitablemente son parte de este constructo donde el objetivo es resguardarlo de cualquier eventual riesgo. El trabajo interdisciplinario como principal bastión en este proceso, percibiendo al individuo como un ser biopsicosocial. Atender integralmente a las necesidades tanto físicas como mentales, sin dejar de lado el contexto social. 

El rol de los profesionales integrales de la salud ha sido de la acogida a la hospitalidad. Implica no sólo estar atento a sus necesidades básicas sino a brindar una escucha. Trascender a través de la alianza terapéutica, comprenderlo más allá de la palabra, haciendo propio lo ajeno. El rol de contención integral e interdisciplinar, ofreciendo algo más que un medicamento. Acercando el corazón para compartir el dolor de la experiencia. 

El huésped 

Aquél que supo ser cliente y hoy es paciente. El anfitrión vulnerable se ha resignificado, donde hoy se ha acogido no sólo para su protección sino de los otros. Sentirme como en casa, pero teniéndola lejos. Aquél que debe ser servido, aunque no lo desee. Repleto de incertidumbres propias de una circunstancia que se presenta desde su natural atemporal como una amenaza invisible. 

El anfitrión 

Los botones de casaca blanca, y estetoscopio son los que prestan sus servicios incondicionalmente con el objetivo de albergar aquellos que requieren del cuidado. El deseo de aliviar su dolor, transmitiendo la mayor posible sensación de bienestar y confort físico y emocional. No sólo las dolencias son físicas, ya que la soledad y el extrañamiento de los propios requiere abordarse. 

Sin dudas estos espacios seguirán siendo los principales gestores de historias únicas, cargadas de emotividad, que merecerán recordarse. Quien debe acogerse llegará buscando posada compartiendo su dolencia. En ese intercambio y experiencia llegará el alivio, no sólo para los invitados sino incluso para el posadero.