En el campo de la enseñanza del psicoanálisis y la psicología es normal que, algunos estudiantes, al escuchar a su profesor psicoanalista y/o psicólogo queden asombrados por esos conocimientos que les permiten comenzar a abstraer otros puntos de vista, comenzando así a “querer ser como ellos”, esto va dándose por vía de la identificación y la vía narcisista. Por otro lado, eso también puede surgir en los estudiantes cuando se encuentran durante su psicoanálisis o psicoterapia y comienzan a actuar, hablar o modular su voz como su psicoanalista o psicólogo, incluso hasta en la vestimenta y accesorios (más o menos una copia) y, uno último, que también se llega a observar en ocasiones, los que buscan implicarse en el psicoanálisis sólo para “obtener” cierto estatus social (alucinatorio, diría) o parecer un erudito y demagogo, que serían casos donde más se alejan de la escucha. Esto, progresivamente, lo van actuando en las prácticas que van teniendo con sus propios pacientes, ya sea en prácticas profesionales o su servicio social en las instituciones, pero no sólo se quedan ahí, posteriormente también puede que eso lo lleven a su clínica privada.

En un primer momento, esto podría parecer algo esperado que sucede cotidianamente, un proceso por el cual todo estudiante pasa en su formación y constitución profesional, pero, si esto se lleva al campo de la escucha, específicamente al campo del psicoanálisis con los analizantes, implica ya un obstáculo epistemológico de la escucha singular del sujeto, porque se puede caer en una posición donde se cree que se escucha lo singular o se interviene genuinamente y simplemente se está imitando alienadamente a ese ideal del Yo-Profesor/Yo-Psicoanalista (una escucha alienada por el imaginario de dicha figura). Un plagio en el que no se produce un saber, no hay y no es psicoanálisis. Ahora, en este punto, es importante mencionar al francés Gaston Bachelard, que, en su obra “La formación del espíritu científico. Contribución a un psicoanálisis del conocimiento objetivo” habla de obstáculos epistemológicos y que, en este escrito, aludiendo a la escucha alienada se pueden citar algunas líneas:

“Costumbres intelectuales que fueron útiles y sanas pueden, a la larga, trabar la investigación” (Bachelard, 1948) (en este caso, la investigación del psiquismo del sujeto), trabar la investigación de la escucha singular por la habitualidad que se ha creado en esa simbiosis alienada narcisista y de identificación con el profesor/analista. Y, el segundo:

“Llega un momento en el que el espíritu prefiere lo que confirma su saber a lo que lo contradice, en el que prefiere las respuestas a las preguntas. Entonces el espíritu conservativo domina, y el crecimiento espiritual se detiene” (Bachelard, 1948). Por lo tanto, es importante desmarcarse parcialmente y deconstruir para colocarse en otra posición subjetiva que permita afinar el oído-afinar la escucha, la escucha de lo que va hablando el sujeto pero, con otra tesitura receptora y no a partir de una mera imitación del profesor-analista al que se admira.

¿Qué se entiende por desmarcarse parcialmente? Véase de manera didáctica y simple por analogía (incluso se puede llevar a cabo este breve ejercicio) con este ejemplo; tome con ambas manos una botella “transparente” llena de agua, colocarla de manera horizontal, una mano en cada extremo y, ahora, llevar la botella hacia su rostro a la altura de los ojos, lo más pegada posible a los ojos y tratar de observar a través de ella (la botella es el profesor admirado con el que por algún tiempo se estuvo en interacción y se comienzan a ver las cosas como se le escuchó hablar y ahora el estudiante comienza a dar lectura a determinadas realidades desde esa posición). Imagínese que pasa un tiempo considerable (2, 3 ó 5 años) y se sigue con esa posición sin dar lugar a otras realidades o puntos de vista, pareciera que ha adoptado esa botella como parte suya que no se puede eludir, precisamente, esta parte, es la que puede “enceguecer y ensordecer mentalmente” al supuesto analista, cayendo en lo que menciona el segundo párrafo citado de Bachelard y además creer que se está haciendo psicoanálisis cuando lo único que se hace es una repetición del imaginario “psicoanalista”. No lo cuestiona y no se cuestiona a sí mismo… “se le ha vuelto una costumbre”. Una parodia que en sí no escucha y que sólo pregona a un ídolo.

Referencias:

Bachelard, G. (2000). La formación del espíritu científico. Contribución a un psicoanálisis del conocimiento objetivo. Buenos Aires: Siglo xxi editores.