Considerando los requisitos planteados previamente acerca del acceso y del financiamiento para estudiar, también es relevante profundizar en la temática de la permanencia de estudiantes migrantes en la educación superior, con la finalidad de analizar los aspectos fundamentales para que los estudiantes terminen su ciclo universitario.

Se observa que influyen diferentes factores para que el estudiante se mantenga en sus estudios, Vicent Tinto (2015) describe que el elemento central es la persistencia del estudiante, la cual surge producto de la motivación y el esfuerzo. Claramente no siempre tiene la misma intensidad, debido a que aumenta o disminuye en relación a las experiencias que experimenta el estudiante en su establecimiento universitario. Por lo tanto, para tener persistencia se necesita una meta académica, la de cada estudiante es diferente (egresar de la institución que te matriculaste o sacar alguna carrera, entre otros); algunos se interesan más en beneficios intrínsecos como aprender, afiliación, desarrollo, mientras que otros en ingreso, ocupación, continuidad de estudios, entre otros. Lo relevante es estar consciente de ésta meta, y considerarla alcanzable, para que así exista una mayor facilidad en permanecer en los estudios.

Acerca de considerar alcanzable dicha meta, se entrelaza con el concepto de autoeficacia; “definida como la creencia de la persona en sus capacidades para tener éxito en una situación o tarea específica” (Bandura en Tinto, 2015). La autoeficacia se aprende y consiste en percibir que la persona tiene un control sobre el medio ambiente, y que tiene las capacidades para lograr con éxito las metas que se propone, incluso si la tarea presenta dificultades (Bandura en Tinto, 2015). En otras palabras, los estudiantes migrantes tienen que percibir que son capaces de lograr satisfactoriamente los estudios que está cursando, y lo dicho en ocasiones se complica cuando en experiencias pasadas se ha cuestionado dicha capacidad. “Una baja autoeficacia puede también ser el resultado de estereotipos negativos que otros tienen sobre individuos o grupos a los que pertenecen, como es también el caso de estudiantes pertenecientes a grupos pocos representados” (Steele en Tinto, 2015). Por lo mismo, es fundamental que la institución educativa pueda preocuparse del desarrollo académico y de la experiencia del estudiante, especialmente en el primer año, el cual es un periodo crítico donde los estudiantes intentar adaptarse al modelo universitario.

Siguiendo con Tinto (2015), otro de los factores cruciales es el sentido de pertenencia del estudiante, éste debe percibir que es un miembro valioso dentro de la comunidad educativa, y que visto por parte de sus compañeros, profesores, u otros. De lo contrario, el estudiante tiene más posibilidades para desertar de sus estudios.

A su vez,  el sentido que le encuentra el estudiante a las clases y las enseñanzas transmitidas impacta en la permanencia, es decir, influye la percepción de los estudiantes sobre la calidad del CV y su relevancia (Tinto, 2015). Según estos factores, Tinto plantea que la institución educativa debería estar atenta a sus estudiantes; proporcionar apoyo académico y social especialmente a los estudiantes de primer año y establecer alertas tempranas que prevengan la disminución de la motivación y persistencia.

Según Jorgelina Abbate (2008), se considera el bagaje cultural, el idioma y el estilo de aprendizaje como factores relevantes para la retención. Abbate plantea que los migrantes pueden experimentar dificultades de aprendizaje si se considera los diversos estilos de aprendizaje de las diferentes culturas, sumado a los diversos estilos de enseñanza de los docentes. Por esto, se debería tener en cuenta el bagaje cultural  y ponerlo de manifiesto cuando se den instrucciones, puesto que esto facilitaría el aprendizaje del estudiante.   “Rovai, Gallien, y Wighting  (2005) indican que los estilos de aprendizaje y la cultura están ligadas, y que la diversidad de los grupos étnicos en el salón de clase está destinada a implicar una variedad de estilos de aprendizaje y preferencias (Rovai, Gallien, y Wighting   en Abbate, 2008)”.

La autora menciona como una estrategia exitosa en la retención de estudiantes inmigrantes el uso de las tutorías, en la cual estudiantes de cursos mayores apoyan académicamente a menores. En Estados Unidos se realizó un estudio en un programa de ingeniería (también se desarrolló con estudiantes de enfermería de los Apalaches), donde los tutores provenían de otros países, y se obtuvieron resultados positivos: los beneficiarios con necesidades académicas mejoraron su rendimiento y los tutores aprendieron a trabajar y establecer vínculos con los grupos, además de fortalecer su propio desempeño. (Good, Halpin y Halpin en Abbate, 2008). A su vez, “una investigación de la clase de composición en el primer año de un curso de inglés para hablantes de otros lenguajes,  estudió los efectos de el aprendizaje cooperativo (interdependencia positiva, responsabilidad individual, participación por igual, e interacción simultanea) en el desempeño de sus estudiantes (Manson en Abbate, 2008). Además del incremento en la comunicación oral, el estudio sugirió que el aprendizaje cooperativo apoya el mejoramiento de la lecto-escritura, así como también promueve la mejora de las relaciones interétnicas entre grupos de estudiantes de varios orígenes culturales. El aprendizaje cooperativo también ha demostrado promover la interdependencia entre estudiantes universitarios con ascendencia hispana (Morgan en Abbate 2008). Este tipo de investigación enfatiza la necesidad de fomentar en la universidad oportunidades para que los estudiantes culturalmente diversos interactúen sus compañeros más avanzados para proveer modelos y promover la motivación estudiantil por medio de la emulación”.

En conclusión, se debería seguir trabajando en factores que aporten en la permanencia de los estudiantes migrantes, tales como que instituciones educativas consideren departamentos o comisiones que establezcan acciones para un apoyo académicas (como por ejemplo tutorías realizadas por los propios inmigrantes) y social (que incentiven las metas de egreso a través de la persistencia, autoeficacia y sentimiento de pertenencia del estudiante), incluyendo incluso desde los docentes los diferentes estilos de aprendizajes que pueden condecir con las culturas de origen. Cuando las instituciones fomenten y se comprometan a desarrollar prácticas que tengan como objetivo cumplir dichos factores, tendrán una baja o nula deserción, se podrá observar estudiantes migrantes que se sientan partes y capaces de finalizar con éxito sus estudios universitarios.

Bibliografía

  • Abbate, J. (2008) Admisión, Apoyo y Retención de estudiantes no tradicionales en carreras universitarias. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación. Volumen 6, Número.
  • Tinto, V. (2015) A través de los ojos del estudiante. SCRIBD.

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