a. Las nuevas fronteras

El presente texto es un intento de aproximación y reflexión en relación a los cambios sociopolíticos actuales y sus impactos sobre la salud mental. El autor reflexiona acerca de la re-definición de las fronteras (tanto en las identidades, como en los movimientos migratorios y los vínculos humanos en general) con repercusiones variadas en el mundo social, político, psíquico e intrapsíquico, en un circuito que parece de ida y vuelta (Interno y externo, individual- social)

b. ¿Dentro o fuera?

Quisiera comenzar esta reflexión tomando como base uno de los grandes aportes -en mi opinión- que hace Zigmunt Bauman al análisis del momento actual en el que vivimos: Las fronteras en el mundo “líquido” actual se desdibujan y borran -para unos pocos- y se hacen sólidas e impenetrables -para unos muchos-: Los pobres, los que viven en modo precario (Bauman, 2005; Bauman, 2007)

Los criterios de admisión en el mundo occidental (Para Bauman, una especie de campo de concentración, pero lujoso y vigilado, tecnocrático y consumista) (1) para aquellos que intentan entrar al “primer mundo” desde la periferia (inmigrantes, refugiados), suponen -en definitiva- la consagración del odio a la pobreza (Aporofobia), considerando que  las fronteras de los países ricos no tienen fronteras para los ricos inmigrantes que aún viniendo de países del extra-radio, tienen medios para invertir o consumir en ellos (Bauman, 2013). Eso sí, los foráneos que deseen entrar al así llamado primer mundo, han de cumplir ciertos requisitos. Los pobres son obligados a esperar -casi eternamente- en campos de concentración diseñados para tal fin a lo largo y ancho de Europa

El Mediterráneo se ha cobrado 14.000 vidas humanas -desde 2014- de gente desesperada por huir de sus países de origen. (2)

c. Primera parada: Italia

Tras haber visitado unos días a un amigo en Florencia, he vuelto finalmente al aeropuerto de Bolonia -para tomar un vuelo de vuelta a Madrid- en un tren proveniente de Florencia y con destino final Milán. Durante todo el trayecto he podido disfrutar de la calidad y rapidez de los trenes italianos. Todo funciona en orden. En todas las estaciones se puede apreciar gente perfectamente alimentada y vestida. Belleza, diseño y calidad de vida en la Europa rica y próspera.

Europa se aburre, mientras “…hay vidas humanas en peligro”, decía Roberto Saviano -el célebre autor de “Gomorra”- hace unos días (3)

Me parece que viajamos -en Europa y en el mundo- en un tren de dos velocidades, o a bordo de dos trenes que quizás puedan terminar chocando entre sí: De una parte, un tren de alta velocidad y deseos voraces, de quienes pueden dar cumplimiento a sus deseos. Un tren expreso, rico y blindado que envejece y que cierra sus puertas a la inmigración. En el otro tren, el de las velocidades bajas, se acumulan los inmigrantes, los mayores y los viajeros que no pueden sostener fácilmente su deseo (de vivir en condiciones dignas). La tasa de trabajadores pobres (aquellos que aún teniendo un empleo no logran llegar a final de mes con lo básico) se dispara, al menos en España.

d. Europa

En un escenario europeo caótico y complejo (nacionalismos, precariedad laboral, crisis económicas repetidas), la Unión Europea -en una medida sin precedentes- se niega a que entre un barco con refugiados provenientes de África y a quienes sólo el nuevo gobierno español de Pedro Sánchez abre sus puertas. Se desata el escándalo.

Europa -otra vez- a dos pasos de la intolerancia (recordemos que la intolerancia hacia el diferente, llevó al mundo a dos conflictos mundiales). Baste ver lo que ocurre en Italia con el cogobierno de los antisistema con los nacionalistas de Liga Norte. El discurso es que no hay para todos. Somos demasiados. Mientras tanto, millones de refugiados huyen  de los bombardeos en Siria (4).

e. Segunda parada: Madrid

Dos y medio millones de trabajadores españoles desplazados desde la crisis económica de 2007. Precarización del mercado laboral. Pobreza. Se disparan las tasas de suicidio. Crece el consumo de ansiolíticos y antidepresivos (5).

f. La pregunta

En otras palabras y para ir a la pregunta que quisiera formular en estas líneas: ¿Qué consecuencias están teniendo todos estos cambios (crisis económica, precarización del trabajo, privatización de la salud, desprotección del ciudadano) en la salud mental de las personas? Parece que muchas. Demasiadas en mi opinión.

g. Reflexiones sobre inmigración y salud mental

Respecto al tema de la inmigración, es obvio -o al menos a mí me lo parece- que a menos que uno disponga de una posición económica muy “sólida” (en un mundo muy ” líquido”) en la que uno se sienta completamente a cubierto, me parece difícil pensar livianamente en que a uno “no le va a tocar”. Aún así, hay muchas personas en Europa -y en todas partes del orbe- que imaginan fehacientemente que a ellos “no les va a tocar” (enfermedades, cambio climático, contaminación, guerras, desempleo, pobreza) sencillamente por alguna suerte de razonamiento que les lleva a pensar que estas cosas les suceden “a otros”. No a ellos.

h. Piensa en global, actúa localmente

Considerar la salud mental como un problema público y de interés público, nace de algo que a mí al menos me resulta lógico, pero que hoy en día no lo parece tanto: Un egoísmo sano, por el cual entiendo que para que yo esté bien, es muy importante que tú estés bien, porque tú y yo estamos conectados y tus problemas tarde o temprano tendrán una repercusión global.

i. Última estación. Notas finales

Mientras en Rusia se disputa con fervor por la copa del mundo de naciones, simultáneamente otros partidos se mantienen en juego. En otro mundial -paralelo- el de la política y la economía, se lucha a brazo partido por ver quién se hace con el trofeo de la insolidaridad. Pero hay otra batalla. Dentro de cada uno de nosotros también se debate acerca de las fronteras y de si nuestras partes “oscuras” tienen cabida o no dentro de nuestra psique. ¿Qué aspectos de nuestra Psique no estamos dispuestos a aceptar fácilmente y consideramos “outsiders”?.

Una idea que me parece clave, tiene que ver con la Aceptación y la integración (versus la idea de “desintegración”).  Si cada uno de nosotros intentara encontrar la respuesta a estas pregunta, dado el momento que vivimos y en consideración a cómo queremos seguir viviendo, teniendo en cuenta los problemas que he esbozado y que -en mi humilde opinión- no tengo dudas,  tarde o temprano nos afectarán a todos, de una manera o de otra.

“Los problemas que no se resuelven no sólo no se solucionan, sino que empeoran”, me comenta un amigo al llegar a Madrid.

 

BIBLIOGRAFÍA

BAUMAN, Zygmunt: Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias. Paidós. Buenos Aires, 2005

BAUMAN, Zygmunt: Vida líquida. Buenos Aires. Paidós, 2007.

BAUMAN, Zygmunt: Vigilancia Líquida. Paidós Ibérica, 2013.

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