Aunque sea a grandes rasgos, todos más o menos sabemos en qué consiste la diabetes y cuáles pueden ser algunas de sus implicaciones. Este concepto hace referencia a un trastorno endocrino crónico por el que se produce una deficiencia en la secreción de insulina en el páncreas. Esto provocará la mala metabolización de la glucosa ingerida y se acumulará en la sangre comprometiendo el correcto funcionamiento de otros órganos vitales para el óptimo desempeño de nuestro organismo. Desafortunadamente, este trastorno endocrino es el más prevalente entre los niños y niñas y adolescentes, sobre todo el tipo I, aquel que les hace insulino-dependientes. Las causas de aparición de este cuadro pueden ir desde factores genéticos, hasta hormonales, ambientales, etc.

A nivel médico, debe ser el endocrino responsable de cada paciente quien paute los cuidados adecuados a cada caso así como el tratamiento a seguir, pero desde el punto de vista psicológico hay varias intervenciones que pueden ayudar tanto a los menores diagnosticados como a sus padres y familiares, puesto que supone cambios en algunos patrones de conducta que no siempre nos resultan fáciles de realizar. De esta forma podemos trabajar en:

  • Intervención educativa: es muy importante realizar sesiones psicoeducativas tanto con menores como con sus padres para intentar mejorar la aceptación del trastorno así como el control del mismo.
  • Entrenamiento en habilidades de afrontamiento: son muchas las nuevas conductas que el pequeño o adolescente debe aprender tras un diagnóstico de diabetes, por ello es fundamental trabajar en la incorporación de nuevas habilidades sociales, como puede ser por ejemplo el rechazo asertivo de alimentos prohibidos.
  • Control de contingencias: con estas estrategias podremos trabajar para fomentar la adherencia (mantenimiento) al tratamiento y el cumplimiento de las novedosas pautas de alimentación necesarias para el control de la enfermedad. La economía de fichas o el contrato conductual suelen dar buenos resultados.
  • Control de estrés: se ha comprobado que el aumento de estrés y la ansiedad influyen perjudicialmente sobre los niveles de la glucosa en la sangre, por lo que el entrenamiento en técnicas de relajación y autocontrol resulta beneficioso para este problema.

Además de estas técnicas, debemos motivar y trabajar con nuestros pequeños para que lleven una vida dinámica en la que el sedentarismo no tenga cabida. La falta de actividad junto con la alimentación poco adecuada son las principales causas de desregulaciones en estos casos.

Referencias:

Anales de Pediatría. Diabetes mellitus tipo I: breve revisión de los principales factores psicológicos asociados. Volumen 82, Issue 1, January 2015, pp 143-146.

Portal web de la Asociación Española de Medicina Interna:

https://www.fesemi.org/informacion-pacientes/conozca-mejor-su-enfermedad/diabetes-infanto-juvenil-o-tipo-1


http://just-psy.blogspot.com/

https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/3276802

psicologasilviamm@gmail.com