Desde el inicio de la pandemia, con las disposiciones de confinamiento y distanciamiento social, el mundo como lo conocíamos adoptó nuevas normativas propias de la emergencia sanitaria.

Los servidores de salud mental fueron de los primeros profesionales en “activarse”, al reconocer la situación actual como un ente catastrófico y las posibles alteraciones en el modelo biopsicosocial tanto individual como el de una sociedad que ha tenido que superar el miedo, afrontar la actualidad y generar modelos adaptativos hacia la “nueva normalidad”.

Pero, ¿Los servidores de salud mental están exentos de los riesgos propios de la pandemia?; ¿Han logrado generar autocuidado con miras a su estabilidad y las de su círculo de atención?

Son preguntas a tomar en consideración, conocedores de los riesgos a la salud biológica propia de la pandemia, los servidores en primera línea de atención psicológica deben velar por los principios básicos de higiene mental.

El cumplimiento de  actividades de atención, sea emergente (PAP), psicoterapia en modalidad presencial o telepsicología, apoyo a organizaciones u otras actividades, deben ser veladas desde una estructura donde el profesional debe velar por su estabilidad, espacios para descarga emocional, tiempos y tareas ajenas a sus actividades profesionales, acceso a redes de apoyo y retroalimentación en relación a la pandemia u actividades relacionadas, posibilidad de desactivación y acceso a otros espacios libres de la “tensión” propia del servicio, son de carácter fundamental para el desarrollo correcto de las actividades propias de la profesión y aún más en estos momentos donde la importancia de la “primera línea de contención” es vital para evitar la incidencia de patologías en la población en general y la cronicidad de patologías en poblaciones vulnerables.

Evitar síndromes como el “bornout” o desgaste por empatía, son solo ejemplos claros de la importancia del autocuidado y el reconocimiento real que evidencia que el servidor de salud, antes que profesional, es humano y se debe a su naturaleza la posibilidad de tener calidad de vida y brindar calidad de atención.