La psicóloga argentina Adriana Demirdjián, coordinadora del equipo de Psicooncología del Hospital General de Agudos Parmenio Piñero (Buenos Aíres), nos ha concedido una interesante entrevista en la que nos relata diversos aspectos de su quehacer en lo que es el primer y, de momento, único equipo multidisciplinario de psicooncología en actividad en un hospital en Argentina. Se trata de una entrevista extensa que publicaremos en dos entregas. Los dejamos con la primera parte.

1.- Hay una historia interesante que relatar puesto que el equipo que usted coordina es único en Argentina, coméntenos un poco ¿cómo se forma el equipo multidisciplinario de psicoocología del hospital general de agudos “Dr. Parmenio Piñero”?

Hasta octubre del presente año, tenemos entendido que así es en la Ciudad de Buenos Aires. El modo en que un paciente oncológico en tratamiento llega a una consulta psicológica en los hospitales generales de agudos es por medio de un pedido de interconsulta del oncólogo tratante, es decir, derivado a Psicopatología donde por lo general tardan varias semanas en darle un turno y lo más importante, no hay comunicación ni conexión entre los dos profesionales.   Por eso creemos importante el trabajo dentro de Oncología, para estar allí donde el paciente, el familiar y el médico nos solicite.

En el 2006 me incorporé como Psicóloga al Servicio de Oncología del Hospital General de Agudos Parmenio Piñero, recuerdo mi entusiasmo inicial, por haber logrado transformar en consultorio, lo que estaba destinado a ser un depósito dentro de un servicio hospitalario donde por cuestiones edilicias no había privacidad. Acondicioné ese pequeño pero íntimo espacio y me dispuse a esperar.

Como en todo lugar nuevo de trabajo, antes de comenzar a trabajar, fue necesario que pueda precisar: ¿Qué función tenía que cumplir en el Servicio?, ¿qué aportaría?

Con respecto a la primera pregunta estaba claro que mi trabajo empezaba por acompañar a los pacientes en el proceso de comunicación y posterior elaboración de sus miedos, creencias y fantasías acerca de lo que les estaba pasando. Pero a diferencia de lo que ocurre en la práctica privada, los pacientes no demandaban ese espacio. Sólo asistían aquellos que eran derivados por los médicos oncólogos frente a alguien “desbordado” cuya angustia excesiva ponía en riesgo la continuidad del tratamiento.  Me pregunto, ¿no será que había una demanda pero no atendida?, demanda clausurada por el poder de la ciencia: lo que no se puede cortar y suturar o ser evidenciado en imágenes (tomografías, ecografías, radiografías, etc.) no existe y ¿lo inconsciente? Porque no hay una “Eco” del inconsciente, sin embargo puede estar el lejano eco de la palabra enmudecida.

La frustración frente al consultorio vacío me hizo pensar acerca de qué era lo que estaba pasando. Sin embargo la frustración no conlleva solamente un rasgo negativo, puede ser generadora, instituyente de algo, de algo que podemos decir instituido.

Empecé a comprender que de hecho la sistemática de trabajo en este Servicio, exigía el cumplimiento de una conducta en cuyo modelo no eran admisibles los síntomas de la vivencia traumática  y por lo tanto, estaban censurados. De este modo, se dificultaba severamente el trabajo en que quería fundamentar la psicoterapia psicoanalítica en oncología.

Como resultado, el tratamiento oncológico solía  verse obstaculizado en pacientes que ya no podían cumplir con lo que ellos suponen que es lo mejor: no hablar de sus  miedos frente al dolor, al cansancio, al desgano, a la falta de deseo sexual, al enojo. Por lo tanto al no hablarlo, no había posibilidad de esclarecer y esto en breve tiempo se convertía en angustia que desbordaba al yo, cuya rápida y única remisión era ser medicado.

Pensé que era mejor comenzar por lo primero: generar algo del orden de la  transferencia para intentar implementar un dispositivo analítico en ese lugar en particular. Pasar del “de eso no se habla” a “de eso no puede dejar de hablarse”.

Con este propósito  distribuí en la sala de espera una guía para pacientes de quimioterapia -que previamente redacté y edité-. Esta guía contiene no sólo información general sobre el tratamiento y sus efectos secundarios, sino que además son mencionados los síntomas indecibles hasta ese momento.

Al ser reconocidos en su existencia y como normales, estos síntomas por los cuales el paciente creía ser culpable, lo avergonzaba, haciéndolo sentir débil, rechazándolos y muchas veces proyectándolos en los demás; fueron nombrados.

A partir de lo cual algunos pacientes pudieron comenzar un nuevo recorrido para  esclarecer su lugar, su posición frente a lo que les está pasando, que le permite  resignificar su modo de enfermar.

Dándose la oportunidad de distanciarse simbólicamente para que desde un trabajo de subjetivación inconsciente, poder sentirse un ser humano sufriente a la hora de la toma de decisiones y no sólo,  un enfermo de cáncer (cama 4 Ca de colon -sic pase de sala-).

Luego, todo sucedió muy rápido, profesionales de distintas áreas se acercaban a colaborar, siempre desde distintas disciplinas y dando su tiempo al servicio a cambio de formarse en Psicooncología. El Equipo fue armándose y muchas de los proyectos que tenía pendientes por falta de tiempo, se lograron realizar. La actividad que realizamos no se limita al consultorio, sino también en atender lo que sucede en la Sala de espera y en la Sala de Quimioterapia, acercándose a los pacientes para promover algo del orden de la palabra para un posible anclaje en lo simbólico allí donde la angustia denota un puro real de  muerte.

Los talleres -Talleres psicológicos/espirituales, Reiki, Arteterapia, Yoga, Ejercitación mental, Taller de duelo, Taller para personas en remisión-, van cambiando año a año, ya que el Equipo tiene integrantes que se quedan uno o dos años para formarse y después vienen otros.

 2.- De manera general ¿cuál es la función de los psicólogos y/o psicólogas que trabajan en el equipo?

La función de un psicólogo que viene a trabajar con nosotros, es primero conectarse con la realidad de nuestro hospital, contactarse con las problemáticas de  los pacientes y los familiares en la sala de espera, acompañar al paciente mientras se realiza la quimioterapia. Todas las semanas se hacen ateneos, y luego de un par de meses, pueden empezar a atender en el consultorio.

Diría que la primer función es aprender sobre la Psicooncología desde el saber de cada paciente.  Y realizan clínica de pacientes oncológicos:  psicoprofilaxis en quimioterapia, psicoterapia individual de pacientes, psicoterapia individual para familiares directos, terapia de pareja. Atención domiciliaria de pacientes que no pueden trasladarse. Acompañamiento a quirófano a pacientes con alto grado de ansiedad y angustia. Orientación a familias.

3.- En función de lo que ha podido observar en su trabajo con enfermos y enfermas de cáncer ¿cuáles ve usted que son sus principales necesidades desde el punto de vista de lo que un profesional de la psicología les puede aportar?

Hemos creado un dispositivo de trabajo novedoso desde la necesidad de los pacientes. Como psicooncólogos estamos preparados para tratar al paciente desde el diagnóstico inicial,  hasta la recuperación o el final de su vida. No peleamos contra la enfermedad; tratamos de  llegar a un acuerdo para lograr una mayor calidad de vida.

De esta forma podremos trabajar tanto el enfoque reactivo (brindar el apoyo para sobrellevar la enfermedad oncológica) y el proactivo (centrarse en los mecanismos psicológicos de la persona que hoy presenta esta enfermedad).

4.- Similarmente a lo anterior pero ahora pensando en las personas cercanas al paciente enfermo, personas con las cuales ustedes también trabajan en muchas oportunidades ¿cuáles son las necesidades de éstos también desde la perspectiva de lo que un profesional de la psicología les puede aportar?

El cuidador primario (principal) del paciente es el que más vulnerable está después del paciente. Tratamos de ayudarlo a ordenar desde lo cotidiano de la vida, el día a día, a entender y comprender lo que está pasando con su familiar. Por lo general son mujeres, y corren un riesgo muy importante a enfermarse, por eso tratamos de disminuir esa potencialidad latente.


A Adriana Demirdjian Zakarian la pueden contactar en el correo: adrianademirdjian@gmail.com. Además, Psicooncología del hospital Parmenio Piñero cuenta con la siguiente página en Facebook: https://www.facebook.com/psicooncologia.pinero.