Volvemos, luego de un pequeño receso post fiestas navideñas y de año nuevo, con una interesantísima y completa entrevista sobre la psicología forense/judicial en España contada por la destacada psicóloga Silvia Patricia Aguilar Morales. Esta profesional española, que es Licenciada en Psicología por la Universidad de Granada (UGR) y Experta en Psicología Clínica, Legal y Forense por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), cuenta con una amplia experiencia como perito  psicólogo forense.  Sus comienzos se remontan a la Clínica Médico-Forense en los Juzgados  de Plaza de Castilla (Madrid), habiendo realizado a día de hoy  diversos informes periciales de diferente índole. Además, es  colaboradora en el blog de ciencias forenses www.criminalfact.com, escribiendo artículos de interés sobre esta rama de la psicología, nos parece importante destacar, de entre sus artículos en dicha web, el titulado Psicología clínica v/s psicología forense que resulta muy aclaratorio para comprender las diferencias entre la aplicación más conocida de la psicología y la forense, en la que profundizaremos hoy.  Por otro lado, nos parece importante compartir que el blog criminalfact ha sido galardonado en 2017 con la Medalla Europea al Mérito al trabajo en reconocimiento a su trayectoria profesional y, en 2018, con la “Estrella de Oro a la Excelencia” por su compromiso con la misma.

Actualmente, Silvia Aguilar se encuentra desarrollando su proyecto profesional  www.psicoforenses.es, donde pretende dar vida a un lugar donde se  conozca la labor que realiza, así como que sirva de punto de  información, asesoramiento y formación continua junto con otros  profesionales legos en la materia.

Sin más dilaciones, les dejamos con la entrevista.

1.- En términos generales ¿qué hace un psicólogo forense?

La psicología forense, de forma amplia, es descrita sencillamente como cualquier intersección entre el sistema legal y la psicología científica (Wrightman, 2001) aunque de forma más concreta también se ha definido como el ejercicio de la psicología en contextos judiciales (Melton, Huss y Tomkins, 1999). El Colegio Oficial de Psicólogos español (COP) establece el perfil general de esta profesión (Perfiles del psicólogo, 1988) como área del trabajo e investigación psicológica especializada cuyo objeto es el estudio del comportamiento de los actores jurídicos en el ámbito del derecho, la ley y la justicia, señalando además que esta especialización está reconocida por asociaciones y organizaciones de nivel nacional e internacional de psicología jurídica y/o forense.

En el mismo sentido, la resolución de 10 de junio de 1991 (BOE) indica que el psicólogo forense es el trabajador que, con un título universitario superior en psicología o especialidad en esta materia, bajo la dependencia funcional del órgano al que está adscrito, desempeña funciones de asesoramiento técnico en los Tribunales, Juzgados, Fiscalías y órganos técnicos en materia de su disciplina profesional. Su actuación se refiere a la exploración, evaluación y diagnóstico de las relaciones y pautas de interacción, aspectos de la personalidad, inteligencia, aptitudes, actitudes y otros aspectos de esta especialidad de las personas implicadas en los procesos judiciales de quien se solicite correspondiente informe psicológico por los respectivos responsables de los órganos citados, así como la colaboración con los restantes miembros de los equipos técnicos para el desarrollo de las citadas funciones.

Como vemos en función de todas estas descripciones, en definitiva el psicólogo forense es un experto en psicología que realiza una labor de aclaración y ayuda al Juez que se lo solicite, en función de las necesidades del caso que se esté llevando a cabo.

2.- ¿Cuáles son las pericias que deben realizar los psicólogos forenses?

Los psicólogos forenses pueden realizar periciales de diferentes tipos, dependiendo del ámbito del derecho en el que se esté enjuiciando. De forma esquematizada, dependiendo de este campo, podemos trabajar en:

  • DERECHO CIVIL: incapacitaciones legales, internamientos judiciales, valoración de la capacidad testamentaria, impugnación de testamentos, baremación de secuelas, determinación del daño psicológico asociado a enfermedades físicas, secuelas psicológicas de accidentes de circulación o valoración de grado de incapacidad o invalidez.
  • DERECHO DE FAMILIA: informes de idoneidad parental en casos de divorcio, proceso de nulidad matrimonial, proceso de acogida y adopción, atribución de la guarda y custodia, revisión de medidas y régimen de visitas, valoración psicológica de los menores y/o progenitores, efectos psicológicos de la separación y el divorcio.
  • DERECHO LABORAL: valoración de los grados de incapacidad laboral o invalidez que afectan al desempeño laboral, secuelas psicológicas derivadas de accidentes laborales, valoración de psicopatologías laborales, detección de simulación, evaluación del estrés (“burn out”) y/o acoso laboral (“mobbing”) en el trabajo.
  • DERECHO PENAL:
    • En cuanto a los sujetos que están siendo procesados en causa penal: capacidad de ser juzgado, afectación de las capacidades volitivas y/o cognitivas (lo que se conoce como imputabilidad), estudio y valoración de la existencia de trastornos psicopatológicos de interés y la posible relación entre ese trastorno el hecho delictivo, evaluación de la peligrosidad y reincidencia criminal, posible tratamiento y/o medidas terapéuticas, detección de simulación.
    • En relación a las víctimas de los delitos: capacidad testifical, victimización, daño moral/secuelas psíquicas derivadas del acto sufrido.

Por otro lado, también se pueden realizar peritajes dependiendo de las características del caso, como por ejemplo:

  • Si hay TESTIGOS: se pueden realizar valoraciones de análisis y del testimonio.
  • Si hay MENORES: evaluación del estado psicológico o evaluación de la credibilidad del testimonio.

Estos informes periciales, de características variadas como podemos ver, es uno de los diferentes medios que prueba que la Ley admite. No debemos olvidar las características del mismo: es una declaración de conocimiento que emite una persona técnica o práctica sobre los hechos de autos. La misión de la persona que realiza esta prueba pericial (el perito), como hemos dicho antes, es ilustrar, asesorar y aportar conocimientos al Juez o Tribunal, para poder auxiliarle a la hora de realizar el fallo.

Hay que tener en cuenta que las conclusiones de esta prueba pericial no son nunca vinculantes para el Juez, de modo que éste puede prescindir de sus conclusiones de forma razonada, así como también puede solicitar información por parte de otros peritos para ilustrarse con más garantías. Toda la información que reciba la encuadrará junto con los otros elementos probatorios para llegar a las conclusiones que crea pertinentes.

3.- ¿En España existe algún requisito, además del título de psicología, para desempeñarse como psicólogo forense y como perito judicial (cuáles en caso de existir)?

A día de hoy, en España no existe ningún requisito específico para poder desempeñar las funciones de psicólogo forense. Obviamente, es imprescindible estar en posesión del título de Licenciado o Graduado en Psicología, pero, aparte de esta titulación, no existe regulación alguna, a diferencia de, por ejemplo, la psicología clínica, la cual está ya reconocida oficialmente mediante un Máster específico para ello.

Esto es algo muy preocupante y un problema que está a la orden del día. Si tenemos en cuenta la variabilidad de ámbitos en los que podemos elaborar informes y que cada uno de estos ámbitos posee unas características concretas (por ejemplo, víctimas, menores, testimonios, etc) es obvio pensar que se necesita a un profesional altamente cualificado y que pueda realizar un trabajo minucioso y objetivo. Si no es así, podemos destrozar, sin querer, las vidas de las personas que se encuentran en ese proceso judicial: podemos hacer que una víctima esté reviviendo su experiencia traumática sin necesidad, podemos recomendar quitarle la custodia de sus hijos a un progenitor cuando ésto no sea necesario o podemos exculpar o inculpar a una persona de algo sin tener en cuenta la posible simulación, por ejemplo. Para poder obtener estos conocimientos más específicos de la psicología relacionada con el ámbito jurídico existen numerosos másteres y cursos destinados a profesionales de este campo, que a la práctica son muy ricos en conocimientos y práctica profesional, pero que no nos dan más oportunidades para trabajar.

Es por esto que, en los últimos años, desde la Sociedad Española de Psicología Forense en conjunto con varios colegios de psicólogos de España, entre los que se encuentran el COP de Madrid, COP de Cataluña y COP de Andalucía Occidental, se está trabajando en implementar una acreditación propia como Experto en Psicología Forense. Esta acreditación nos diferencia de otros profesionales en que nos señala como expertos reales en la materia, al tener que cumplir una serie de requisitos de formación y experiencia para poder poseer dicha acreditación, como por ejemplo, formación teórica relacionada con la materia de psicología forense de un mínimo de 400h, la presentación de varios informes periciales reales para la valoración de nuestro trabajo y la defensa de un informe ante un tribunal (recordemos que otro de los puntos fuertes de la psicología forense es, también, la defensa o ratificación ante los tribunales, por eso la evaluación de esta parte). Esta es una de las modalidades de acreditación, pero existen más dependiendo de las características de cada profesional y de su formación. Puedes consultar el procedimiento de acreditación de la última convocatoria aquí: https://www.copmadrid.org/webfiles/acreditacion_experto_psicologia_forense_mayo_2017.pdf

Debo recordar que, a pesar de que sean solo algunos de los colegios oficiales de psicología los que están implementando esta medida, no hay por qué estar colegiado en esos mismos colegios para poder acreditarte. Puedes formar parte de cualquier COP de España siempre y cuando estés al corriente en las cuotas de pago y no poseas ninguna sanción por vulneración del código deontológico.

En definitiva, lo que se intenta con este tipo de medidas es que las personas que trabajen en este campo sean profesionales serios, adecuadamente formados y que no denigren la profesión realizando barbaridades, que por desgracia, se ven en algunos casos.

¿Significa esto que ahora si no estás acreditado no puedes ejercer como psicólogo forense? Para nada. Significa que dentro de este campo donde puede entrar cualquier psicólogo por el simple hecho de poseer la titulación, nos diferenciemos como profesionales con la suficiente experiencia y seriedad para ejercer nuestra profesión de manera imparcial y adecuada.

4.- ¿Qué tipo de herramientas – test, entrevistas estandarizadas, etc. – suelen utilizarse en los procesos periciales llevados a cabos por psicólogos y psicólogas?

La herramienta principal es la entrevista, la cual se recomienda que sea semi-estructurada para poder obtener toda la información posible sin caer en información irrelevante para el caso. Es por esto que se comienza con preguntas más abiertas para que la persona nos cuente lo ocurrido y, a medida que avanza la entrevista, obtener información más concreta a través de las preguntas más específicas que tengamos para esclarecer dudas. Estas preguntas nos las debemos preparar con anterioridad a la primera entrevista e ir desarrollándolas a medida que avanzamos en la evaluación, puesto que antes de ver a la persona debemos empaparnos de toda la información disponible en los autos judiciales sobre el hecho, ponernos en contexto y saber sobre qué tema vamos a trabajar.

En cuanto a los test y pruebas estandarizadas, son imprescindibles pruebas delimitadas en exclusiva para este ámbito puesto que es un campo peculiar como comentábamos antes, con sus características específicas, pero encontrar test específicos para este campo es algo difícil ya que la mayoría están elaborados para una población y un uso clínico. Existen, pero son limitados.

Teniendo en cuenta este “impedimento”, y para poder trabajar a pesar de él, las características primordiales que debe tener un test para poder ser utilizado en un peritaje psicológico son: que posean alta fiabilidad y validez. Estas dos características son de vital importancia puesto que, para entendernos, la fiabilidad hace referencia a la precisión del instrumento (cuanto mayor sea ésta, menor será la cantidad de errores aleatorios que aparecerán al utilizarlo para medir determinados atributos) y la validez hace referencia a que ese instrumento es adecuado para la variable que queremos medir (si queremos medir un atributo de la persona con un cuestionario concreto destinado a medirlo, nos dará un resultado similar a si lo medimos con otro instrumento destinado a la misma variable). Esto en realidad es un poco más complicado ya que son conceptos psicométricos donde entran más variables y distintos tipos de fiabilidad y validez, pero es una forma resumida y básica de explicarlo para que se entienda la importancia de que se cumplan estos criterios. Si no, estaremos utilizando instrumentos que no son adecuados para el objetivo que pretenden cumplir así como poco precisos.

Otra característica importante es la población o muestra con la que se han elaborado las tablas para poder sacar las puntuaciones finales de esos instrumentos y con las que, posteriormente, vamos a elaborar los resultados. Debemos comparar las puntuaciones finales con las de esta muestra, la cual siempre debe ser lo más similar al sujeto que está siendo evaluado. Estas similitudes se basan en nivel de educación, genero, edad….así como en el tipo de población. Existen algunos cuestionarios donde solo diferencian entre población “normal” y población “clínica”. Aquí, las escalas de deseabilidad social o validez de los cuestionarios nos ayudarán a saber que éste no está manipulado de alguna forma, y posteriormente se comparará resultados con la población más similar al sujeto evaluado. En otros cuestionarios tendremos disponibles también población que está buscando trabajo activamente, es decir, población relacionada con los Recursos Humanos. Si tenemos las puntuaciones de esta población disponibles, para el informe forense deberemos comparar los resultados obtenidos con los de esta muestra porque ambas comparten una característica importante: la alta deseabilidad social. Esta deseabilidad social puede hacer que respondas al cuestionario de forma que solo se vea tu parte positiva y no los posibles rasgos o variables negativas de tu personalidad. Esto es una cosa que ocurre comúnmente en el ámbito forense puesto que las personas a las que estamos evaluando pretenden dar su mejor cara ante un juzgado (y por supuesto buscan darnos esa cara a nosotros) y es por esto que poder comparar sus puntuaciones con una muestra de población con una alta deseabilidad social hace que los resultados finales sean mucho más fiables.

Como tipos de herramientas, existen muchas, pero las que se utilicen siempre dependerá de lo que se quiera evaluar, así como del tiempo que dispongamos (hay pruebas que nos requerirán más tiempo que otras tanto para administrarlas como para poder corregirlas) y de las características del sujeto, puesto que, por ejemplo, no es lo mismo pasarle un cuestionario de 567 ítems a una persona con una alta capacidad de atención y concentración que a una persona mayor o con un nivel educativo bajo (los resultados pueden verse afectados por la atención de la que dispongan), o no se utilizan los mismos cuestionarios para adultos que para niños.

En general, y por solo mencionar algunas, las más comunes o más utilizadas a grandes rasgos, señalaría por ejemplo el SIMS (Inventario de simulación de síntomas) que nos ayudará a saber si la persona está exagerando o disimulando sintomatología concreta; el SCL-90 (Test de los 90 síntomas) que nos ayudará a ver, de una forma generalizada, si el sujeto posee una sintomatología concreta para poder profundizar en su estudio más adelante; o el PAI (Inventario de evaluación de la personalidad), el cual es un inventario muy completo que incluye escalas tanto de validez, escalas clínicas, de ayuda al tratamiento y unas 30 subescalas más.

5.- ¿Quiénes son aquellas personas o instituciones que recurren a un profesional de la psicología forense?

Durante el periodo probatorio del proceso, es el Juez quien decide si resulta procedente la realización o no de la prueba pericial (o de otras pruebas). Ya en algunos casos esta prueba resulta de obligatoriedad por Ley (por ejemplo, en casos de capacitaciones). Sin embargo, en otros casos, es la parte a quien le interese quien propondrá con claridad y precisión el objeto del reconocimiento pericial.

Si la pericial la solicita el Juez, nadie puede negarse a intervenir como perito, siempre que  la Justicia reclame su ayuda en legal forma (Art. 462 LECrim.), a excepción de encontrarse inmerso en una de las causas de recusación previstas por Ley, o que estuviese legítimamente impedido. Si es una de las partes la que la solicita, debemos evaluar el caso y ver si es posible realizar la pericial así como si estamos lo suficientemente formados para realizarla adecuadamente. Posteriormente, el perito debe aceptar su cargo ante el Juez y jurar o prometer desempeñarlo fielmente (asegurando veracidad y objetividad) en el plazo que el Juez estime oportuno según la finalidad del examen y las circunstancias del caso.

El peritaje resultante de este proceso, debe formularse por escrito, acompañado de los documentos, instrumentos o materiales adecuados, siempre que sea posible. Se adjuntará a la demanda o contrademanda antes de la comparecencia o durante la audiencia para la práctica de la prueba, pero el momento estelar del proceso es la fase del juicio oral, donde el perito es llamado para hacer las aclaraciones o explicaciones que sean oportunas.

6.- En su opinión, ¿Cuáles son las competencias que debe tener un psicólogo/a para desempeñarse adecuadamente en temas forenses?

Las competencias principales son el tener conocimientos de psicología así como de derecho, para poder poner estas dos ramas en conjunto y poder actuar de forma adecuada. Debemos tener en cuenta que existen ciertas evaluaciones que se nos pedirán desde el ámbito del derecho y nosotros debemos saber ponerlo en un vocabulario psicológico, porque debemos recordar: no somos abogados sino psicólogos. Un ejemplo de esto puede ser cuando se nos pide, en un proceso penal, evaluar la imputabilidad del sujeto acusado. “Imputabilidad” es un concepto jurídico donde nosotros como psicólogos no podemos pronunciarnos. Sí que podemos desglosar esa imputabilidad en sus componentes psicológicos: cognición y voluntad del acto que se le acusa. La información que obtengamos les servirá de ayuda al Juez para poder elaborar esa imputabilidad.

Importantísimo es, también, tener formación forense específica. No dejar de formarnos, puesto que esta ciencia del comportamiento no deja de evolucionar tal y como evolucionamos las personas. Para ello existen multitud de plataformas y revistas de psicología jurídica con un alto impacto donde podemos mantenernos al día.

En cuanto a características más personales, resaltaría el no juzgar a nadie, puesto que el empezar la evaluación teniendo un juicio personal puede hacer que te desvíes en la evaluación o que no veas detalles que pueden ser relevantes solo porque “ya tienes una idea del caso”. Cuidado con la implicación personal. Es un trabajo precioso pero también muy duro. Vemos casos muy desagradables y gente muy dolida, con muchos problemas o que intentan justificar lo que han hecho. Debemos ser siempre profesionales, saber mantenernos objetivos sin llegar a ser fríos y distantes. Esto es algo que, según mi experiencia, solo se consigue con la práctica. También considero importante aquí tener alta inteligencia emocional para poder adaptarnos adecuadamente a cada caso y a cada persona así como alta asertividad puesto que no siempre nos vamos  encontrar con personas colaborativas, si no que muchas de ellas las evaluaremos bajo orden de un Juez, lo que hace que nuestro comportamiento y comunicación hacia ellas pueda ayudar en cierta medida a su mayor o menor colaboración en la evaluación. Destacaría también la capacidad de trabajar bajo presión puesto que, a pesar de que los procesos judiciales son lentos, las periciales suelen solicitarse siempre con cierta rapidez, se necesitan para una fecha concreta a la cual nos adaptaremos dentro de las posibilidades, así como el tener siempre presente que nuestro informe pericial es un informe de asesoramiento al Juez, por lo que puede “cambiar la vida” de la persona que se está evaluando. Esa presión debe mantenernos alerta y ayudarnos a hacer un trabajo minucioso donde cada recomendación esté basada en hechos concretos, al igual que no debe cohibirnos para tomar decisiones.

En relación a la realización de los informes, destacaría una adecuada capacidad de evaluación, de redacción de informes (puesto que estos deben ser claros para el Juez que es el destinatario final y que, al fin y al cabo, no es experto en esta materia y por eso solicita de nuestra ayuda), de síntesis (puesto que debemos acabar el informe con unas conclusiones que respondan al objetivo de la pericial) y de oratoria (puesto que debemos defender el informe en juicio oral y esta es una de las partes más importantes).

7.- En su opinión ¿qué aporta – qué de particularmente valioso – un profesional de la psicología en el contexto de la administración de justicia?

Personalmente, opino que profesionales de la psicología en el ámbito de la administración de justicia son importantísimos. Aquí solo he respondido preguntas acerca del trabajo del psicólogo forense, pero la psicología en el campo de la justicia va mucho más allá. Se asesora a abogados para que puedan contar con conocimientos psicológicos sobre los casos que tienen entre manos, se asesora en la selección de jurados para que éstos puedan ser adecuados ejerciendo ese rol, se trabaja en penitenciarias ayudando a elaborar políticas penitenciarias y planes de tratamiento para los reclusos en función de sus características o de las características de los hechos delictivos, se ayuda en la elaboración de protocolos de funcionamiento en relación a víctimas de delitos (por ejemplo, se pone de manifiesto qué es la revictimización, o se hace saber la importancia de cómo tomar testimonios en menores y cómo abordar este testimonio con posterioridad), al igual que van surgiendo nuevas figuras como el actual coordinador de la parentalidad (para más información visita: https://www.criminalfact.com/l/una-nueva-figura-para-el-psicologo-coordinador-de-la-parentalidad/). Esto son solo algunos ejemplos de las diferentes formas en las que ayuda la psicología al ámbito del derecho.

Recordemos que estas dos disciplinas comparten el mismo objeto de estudio: la conducta humana, aunque sus objetivos son diferentes: mientras que el derecho se encarga de regularla, el psicólogo se encarga de su explicación. Es por ello que en la administración de justicia van de la mano. Es un apoyo al Juez para poder entender mejor los casos y poder aplicar las penas adecuadas a las circunstancias, se trabaja con población de riesgo que, de otra forma se daría de lado esperando que la mejora ante el problema venga “por obra de Dios” (por ejemplo, cuando se trabaja con maltratadores desde las penitenciarias) o se ayuda a que las víctimas no vivan el proceso de forma tan traumática y estresante como puede llegar a ser si no se conocen las características derivadas de ser víctimas de un delito. Incluso con figuras como el coordinador de la parentalidad, se ahorran recursos, ya que esta figura ayuda a que la administración se centre en lo realmente importante y no esté rumiando un proceso judicial durante años, con todos los gastos que conlleva.

En resumen, supone siempre una ayuda a la administración de justicia, una ayuda necesaria. La pena es que el número de psicólogos, a pesar de haber ido en aumento en los últimos años, no es suficiente para la situación judicial que tenemos, a pesar de haber múltiples profesionales esperando poder hacer su trabajo.

A Silvia Aguilar Morales la pueden ubicar en su email de contacto: silvia@psicoforenses.es y en su perfil de LinkedIn:  https://www.linkedin.com/in/silvia-patricia-aguilar-morales-34240911b/.