Actualmente, las redes sociales tienen un impacto fortísimo en nuestra vida, es importante tener en cuenta que esta manera de comunicación e interacción, forma parte de nuestras condiciones culturales del siglo XXI. Dicho fenómeno se da tanto a nivel personal como a nivel social obviamente, y canalizándolo de manera positiva, puede ser beneficioso, pero con un manejo inadecuado puede llegar a ser totalmente negativo para nuestro estado psicológico.

Tal parece que no hemos dimensionado el efecto que podemos llegar a tener a nivel emocional; en este sentido tenemos que identificar que un inadecuado manejo de las redes sociales, es decir utilizarlas en un nivel compulsivo, nos puede acarrear diversos problemas psicológicos; como adicción, ansiedad, aislamiento y hasta comportamientos antisociales, solo por mencionar algunos. Debido a lo anterior, es urgente que comencemos a darnos cuenta de la magnitud del problema con el que nos encontramos gracias a las redes. Es necesario que observemos como nuestras relaciones interpersonales se han visto disminuidas, y como también nuestros procesos mentales se ven afectados, incluso algunos profesionales de la salud mental han logrado detectar la relación estrecha entre el mal manejo de las redes sociales y el síndrome de dispersión.

De manera preocupante, parece que ahora tenemos dos identidades, la virtual y la real; en nuestra identidad virtual en gran parte, utilizamos de manera negativa las redes, creando una realidad falsa, que nos hace dependientes y que no refleja lo que realmente somos, ni lo que sentimos, además está totalmente enfocada a las apariencias, con el objetivo de evidenciar un estilo de vida que deseamos e idealizamos y que no tenemos; desgraciadamente en nuestra inestabilidad emocional creemos que esto nos puede ayudar a mejorar, creencia que es totalmente falsa. Esta misma semana, en Aguascalientes se dio a conocer que en el refugio que ofrece la fundación “Mujer Contemporánea” para protección de mujeres que sufren violencia extrema, 12 jóvenes abandonaron el centro, debido a la restricción que se les impone en la utilización de las redes sociales, y decidieron hacerlo desechando la protección que se les brindaba, con el riesgo que esto representa, ejemplo claro de las repercusiones negativas del manejo compulsivo de las redes.

Es indispensable que comencemos a fomentar el uso adecuado de las redes, es importante que nosotros, incluyendo por supuesto a nuestra familia, logremos sacar el mejor provecho de ellas; es trascendental conocer e informarnos de lo positivo que nos ofrecen las redes, y utilicemos esto de manera consciente y racional, sin depender de ellas, para que juegue a nuestro favor y podamos darle más peso a nuestra identidad real, que tarde o temprano es la que nos ofrece el crecimiento personal que necesitamos.


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