Tengo el placer de presentar a los/as lectores/as de Psiconetwork, mi último libro (el 14º ya), publicado en 2019 y titulado SEXO, PODER, RELIGION Y POLÍTICA. Se trata de una aproximación histórica al poder político y religioso y su influencia en iniciativas en torno a la educación sexual y al aborto, así como el control y la censura sexual sobre determinadas conductas sexuales. Hacemos una revisión de algunos de los episodios más polémicos –en concreto analizamos 20 iniciativas- protagonizados por decisiones políticas y medidas de censura sexual, que han tenido lugar en las cuatro últimas décadas, generando una gran controversia. Es una visión personal de lo que ha ocurrido en los últimos 40 años, a tenor de que he vivido intensamente y en primera persona esas iniciativas formativas, apoyándome en las crónicas y el seguimiento informativo que hicieron los medios de comunicación respecto de esos 20 hitos.

Nos planteamos preguntas como: ¿Por qué sigue sin normalizarse la educación sexual, a pesar de los riesgos sexuales y reproductivos que corren los/as jóvenes? ¿A pesar del número creciente de disfunciones sexuales en adultos? ¿Por qué todavía existen broncas y polémicas sobre el aborto y la educación sexual? ¿Por qué todos los partidos políticos, siguen sin abordar, de una manera valiente y profesional, los servicios de salud sexual y reproductiva? ¿Hay en España una excesiva ideologización-politización de la sexualidad? ¿Por qué un mal uso del poder excita a algunos hombres y los lleva a agredir sexualmente a una mujer? ¿Por qué aumentan las agresiones sexuales a mujeres en grupo? ¿Por qué el poder religioso y el político han tenido una cierta obsesión por la sexualidad? ¿Por qué instrumentalizan el sexo y que interés tienen en ello? ¿Existe la erótica del poder? ¿Por qué la pornografía es uno de las principales fuentes de información sexual de la juventud?

Es sabido que, a lo largo de la historia, la política y la religión han ido de la mano en el control y la censura de la sexualidad, constituyendo un tándem poderoso y eficiente. En buena parte de las culturas y en diferentes momentos históricos el poder político y el religioso han permanecido extremadamente vigilantes en lo que concierne a las actitudes y conductas sexuales de las/os ciudadanas/os.

Refiriéndonos a España, se acepta que la censura, y la censura sexual en particular, fueron elementos característicos del franquismo y el postfranquismo que afectaron, no solo a la esfera cultural y social, sino sobre todo a la vida cotidiana de la ciudadanía. Nos proponemos mostrar que, estas actitudes prohibitivas y de control, permanecieron muchos años en todo el Estado Español, incluso después del advenimiento de la democracia y, más en concreto, en Navarra. Incluso podía decirse que no han desaparecido del todo.

Este libro habla de las conexiones entre el poder y el sexo y se plantea desde una visión crítica contra el poder, político y religioso que, a menudo, toma decisiones poco adecuadas en torno a las cuestiones sexuales. Abordamos temas como la erótica del poder y el uso del poder contra actividades formativas de esta naturaleza.

El libro toma como referencia lo ocurrido en Navarra en los últimos 40 años, si bien hay otras referencias a otras Comunidades Autónomas, ya que esta comunidad presenta elementos diferenciales en estos temas. No conocemos ninguna otra región española donde se hayan producido tantas «broncas», en lo concerniente a asuntos sexuales, no solo a la cantidad, sino también a la magnitud o profundidad de estas controversias. Hay una excesiva politización de la sexualidad institucional. Pero, también, aunque resulte paradójico, Navarra es la comunidad que mayores recursos públicos dispone en el área de la salud sexual y reproductiva.

Los grupos políticos de derechas se llevan la palma en el ranking de las decisiones políticas en las que tiende a primar la ideología conservadora frente a los criterios profesionales. Los grupos de izquierdas también han tomado decisiones ideológicas si bien tienden a tener una mayor concordancia con lo profesional, pero han cometido algunos errores y parecen olvidarse de sus propuestas de cambio cuando llegan al poder.

El poder, bien sea religioso o político, ha instrumentalizado el sexo y lo utiliza con frecuencia con fines ideológicos. Todos los partidos políticos lo hacen en mayor o menor medida. Un arma que se ha usado antes y que se sigue usando ahora. Han cambiado los procedimientos y la intensidad del control, pero sigue existiendo ese particular interés por los asuntos sexuales. Los partidos políticos cuando llegan al poder, remodelan los servicios públicos de Planificación Familiar y Educación Sexual, con fundamentos, estrategias y resultados desiguales. ¿Por qué?

Todo ello nos lleva a concluir que, en España y particularmente en Navarra, hay una excesiva ideologización y politización de la sexualidad y de la educación sexual, en detrimento de un enfoque más profesional y científico. Y ello es un hándicap para la normalización de la educación sexual. Cada nueva controversia es un freno para el proceso de normalización anhelado. Cabe sospechar que, estas polémicas, están orquestadas por los grupos ultraconservadores con la finalidad de obstaculizar el proceso de normalización. Da la impresión que, más que interesarle la salud sexual de la ciudadanía, prefieren mantenerse en el poder y disfrutar de sus prebendas.

El libro, en sus cerca de 400 páginas, trata de aproximarse a las relaciones entre poder y el sexo. Sabemos que el poder atrae sobremanera a muchas personas. ¿Por qué? Cuando hay más de dos personas ya existe una relación de poder. ¿Existe una erótica del poder? ¿Determinadas decisiones políticas excitan sexualmente a aquellas/os que las toman? Es muy probable, que tal aserto sea cierto en algunas personas, aunque no lo sabemos a ciencia cierta, pero, a juzgar por lo que son capaces algunas/os de trepar hasta estar arriba y, una vez ahí, en lo más alto, disfrutar de la capacidad de decidir sobre cuestiones que afectan a otras/os, les debe merecer la pena. No incluimos el «llevárselo crudo», las prebendas del cargo o meterse en el fango de la corrupción, que también debe dar «gustirrinin», a tenor de lo generalizado de tales conductas.

Quizá la de ser elegida/o. O la de estar en los medios de comunicación a diario. O la de tener las prebendas del cargo. O de ser admirada/o. A lo mejor es que, teniendo poder, tienes más posibilidades de tener sexo. En fin, lo cierto es que a no pocas/os políticas/os parece que “les va la marcha” con esto del sexo y que, el poder, aunque sea minúsculo, no solo transforma a algunas criaturas, sino que también genera adicción.

También abordamos el hecho de que, el poder, es determinante en la mayoría de los abusos sexuales, -particularmente a menores- y de las agresiones sexuales a mujeres, cuya frecuencia ya es alarmante y desde todo punto de vista insostenible. Hablando de abusos sexuales a niñas/os y jóvenes, los anchos muros de la Iglesia católica esconden vergüenzas inaceptables desde hace demasiado tiempo.  ¿Por qué no se plantea, por ejemplo, lo injusto que es el hecho de que la sociedad civil pague los costes, -en la salud mental y sexual de las/os niñas/os abusados sexualmente- por normas incomprensibles en las sociedades actuales, como el celibato sacerdotal.

Con todo, este uso deleznable del poder, no hay duda de que excita y transforma a la persona-en su inmensa mayoría hombres- en un individuo egoísta, sin ningún tipo de empatía, que lo único que persigue es excitarse y correrse. Decir (y sentir) por ejemplo: “te tengo”, “te poseo”, “eres mío/a”, “te domino”, “estas a mi disposición” …. excitan enormemente a determinadas personas.

También sugerimos algunas aportaciones relativas a la igualdad de género y la educación sexual, que resumen nuestra posición a este respecto y proponemos algunas medidas relativas a la educación sexual basadas en nuestra experiencia de 40 años.