¿Qué debemos entender por meditación?

Antes y sin entrar necesariamente a desgranar una crítica cultural al respecto, (quizás lo dejemos para otra ocasión) debemos entender que la meditación nace desde otro enfoque cultural, no para buscar un beneficio personal concreto lo que, sin embargo, logra igual por añadido.

Pero, ¿Qué beneficios da el meditar? Y finalmente, ¿Debiese incorporarla como hábito a mi vida? Vayamos viendo:

A pesar de los tiempos conectados en que vivimos, el exceso de información genera ruido y en este caso, sigue habiendo en nuestra cultura mucho desconocimiento sobre el tema. El cliché aún existe, donde muchos piensan que es una práctica exclusivamente religiosa y foránea, que debe hacerse en un monasterio budista, con la cabeza rapada y vistiendo túnica o encima de una roca, donde rompen las olas. Se puede claro está, si gustas, pero ¿Sabes? no es necesario. Meditar es una actividad que proviene desde la antigüedad, practicada en diferentes grupos étnicos, culturas y religiones, como también personas laicas.

La meditación es un acto de concentración que implica mirar “hacia dentro”, de conectar nuestra conciencia de manera intencional, con lo que sentimos y pensamos en el momento presente. Pero también, ese mismo acto consciente, puede hacerse dirigido hacia una actividad concreta u objetivo particular en el que buscamos y finalmente logramos estar “conectados” con nosotros mismos, en todo sentido de la palabra.

¿Qué beneficios nos brinda?

Mencionando algunos, la meditación logra poner a la mente (y cuerpo) en un estado más contemplativo, haciendo un símil a lo que hace el estado de hibernación de un computador. Pero también y sigamos con el ejemplo informático, ayuda a “escanear” nuestra mente, detectando y eliminando estados emocionales y pensamientos negativos.

Todo ello nos puede contribuir a:

  • Que reduzcamos nuestra ansiedad y estrés diarios.
  • Combatir episodios depresivos.
  • Mejorar nuestra concentración y, por ende, nuestra atención, capacidad de aprendizaje y memoria.
  • Favorecer el equilibrio emocional, potenciando nuestra capacidad empática propia y ante el resto.
  • Contribuir fisiológicamente a mejorar problemas ligados al sueño, dolor físico y problemas respiratorios, entre otros.
  • Propiciar el desarrollo interior y el autoconocimiento. (Sánchez, 2011)

¿La hace candidata como hábito a adquirir?

¡Definitivamente! es una recomendación que le hago no sólo a pacientes, también familiares y amigos (sólo me falta parar gente en la calle y decirles, ¡medita!). Personalmente, he sabido valorar en carne propia y en el ejercicio profesional también, cómo aquellas personas que comienzan a meditar y la asimilan posteriormente como un hábito en su rutina diaria, logran empoderarse y regular de forma más eficaz y consciente los problemas de salud mental que puedan pasar, independiente al diagnostico que se les dé y del curso que éstos tengan.

Entonces, ¿Meditar favorece tu salud mental? ¡No lo dudes! Pero, como en todo, debe haber disciplina de por medio e intención de incorporarla como un hábito, uno de los buenos.

En una próxima entrega, podremos abordar distintos modos de aplicación acorde a lo que busquemos. Por ahora espero, en caso que seas ajeno al tema, haberte acercado un poquito más a una práctica y hábito, que puede contribuir enormemente a tu salud mental o mejor dicho, tu calidad de vida.

REFERENCIAS

Sánchez, G. (2011). Meditación, Mindfulness y Sus Efectos Biopsicosociales: Revisión de Literatura. Extraído, desde: http://www.iztacala.unam.mx/carreras/psicologia/psiclin/vol14num2/Vol14No2Art13.pdf


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