En muchas ocasiones los padres se ven enfrentados a tener que asistir a una citación de la escuela porque su hijo o hija presenta lo que coloquialmente se llama “mala conducta”. Entonces  surgen las preguntas: ¿debo llevarlo al psicólogo? ¿Cuándo llevarlo al psicólogo?

Es importante aprender a discriminar cuándo una conducta resulta “problemática” o cuándo responde a la etapa del desarrollo evolutivo de un niño o niña. Por ejemplo: si soy citada a la escuela para abordar la situación conductual de mi hija de 7 años porque lanzó un papel en la sala de clases, es probable que no se trate necesariamente de un conducta problemática, considerando que se encuentra en proceso de aprendizaje de las normas y reglas de los distintos lugares en los que se desenvuelve. Un reconocido autor como Erik Erikson, en su “teoría del desarrollo psicosocial”, solía referirse a esta etapa como una etapa caracterizada por la competencia, el interés por destacar y la importancia que tienen las relaciones con sus pares en la escuela. Imaginemos que somos niños y que destacar entre nuestros compañeros es sinónimo de éxito; pero siendo niños no siempre sabremos cómo destacar por algo positivo o por algo negativo, a menos que se nos enseñe.

Por otra parte, si soy citada para abordar el comportamiento de mi hijo o hija que lanza papeles constantemente para interrumpir las clases o lanza papeles con la intención de agredir a otros, entonces  se trata de una conducta “problemática” porque no sólo está afectando el desarrollo de su propio proceso educativo en la escuela, sino que también está afectando el de otros.

Entonces ¿cuándo llevarlo al psicólogo?

Cuando se trata de una conducta esperable y no problemática, suele bastar con reforzar en casa la importancia de respetar las normas y reglas de un lugar. Si luego de este refuerzo, que debe ser constante, no se observan cambios, se sugiere acudir con un psicólogo para evaluar si la manera en que estamos llevando a cabo esta enseñanza es la más adecuada para nuestros niños; recordemos que, si bien contamos con directrices generales acerca del desarrollo en la infancia, cada niño y niña es un mundo aparte. Si bien el psicólogo no nos dirá qué hacer exactamente ni cómo criar a nuestros hijos, nos acompañará en el proceso de hacernos conscientes de las dificultades que pueden estar afectándoles y cómo abordarlas de una manera más adecuada.

Si, por otra parte, se trata de una conducta problemática, no se sugiere dejarlo pasar y escudarse en el discurso de que “ya se le va a pasar, es sólo una etapa”, porque esta conducta está respondiendo a una dificultad mayor que puede tener distintos orígenes, puede tener repercusiones importantes en el futuro y, mientras antes se aborde, mejor será su evolución.

Finalmente, cuando no se sabe si consultar o no con un psicólogo, siempre es mejor consultar; a fin de cuentas, podremos despejar nuestras dudas y disipar la preocupación que, a veces, puede ser más estresante que el mismo problema.

Referencias

Erikson, E. (2000). El ciclo vital completado. Paidós.


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