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¿En qué consiste el síndrome del miembro fantasma?, ¿a qué se debe?, ¿cuál o cuáles son los tratamientos existentes para ponerle fin a esta afección? En este post intentaremos dar respuesta a estas y otras preguntas referentes a este complejo fenómeno

1. En qué consiste

El Síndrome del Miembro Fantasma hace referencia a la sensación de presencia de un miembro que ha sido amputado. La mayoría de las personas que ha perdido alguna de sus extremidades o, en algunos casos incluso algún órgano, siguen percibiendo picores, hormigueo, escozor y dolor en aquella parte de su cuerpo que ya no está. El porcentaje de casos más extremos, en los que aparece un dolor incapacitante para el desarrollo normal, está en torno al 70%.

A pesar de lo curioso de este fenómeno, aunque ya existían textos médicos en los que se narraban casos de esta índole, no es hasta el siglo XIX cuando Silas Weir Mitchell acuña el término de «miembro fantasma«.

2. Cuáles son sus causas

No parece existir un acuerdo entre cuál o cuáles son exactamente las causas de esta dolencia, pero sí parece claro que el origen de la misma NO es psicológico. La teoría que parece tener más peso actualmente nos lleva a una explicación biológica: estas sensaciones tienen su origen en el cerebro, concretamente en aquellas áreas que están conectadas a través de los nervios con la extremidad ahora amputada. Esa zona, al perder el miembro del que se ocupaba, queda «sin trabajo» pero sigue estando intacta y puede seguir recibiendo algunas señales al modo que lo hacía antes de la amputación.

Al margen de la incapacidad que el dolor puede crear para el desarrollo de una vida normal, los pacientes afectados por este síndrome pueden desarrollar trastornos del estado de ánimo como depresión o ansiedad, además de una continua sensación de estrés mantenida por la impotencia y la incapacidad de reducir las sensaciones de un miembro que, físicamente, ya no está.

3. Posibles tratamientos

Al tratarse de un síndrome bastante complejo, requiere de un tratamiento bien establecido en el que se trabaje desde el punto de vista farmacológico (con calmantes y analgésicos) y se proporcione apoyo psicológico para las dificultades que vayan apareciendo en el día a día. Uno de los tratamientos que más resultados positivos han arrojado es lo que conocemos como «Terapia de la caja espejo» y, a continuación, podemos ver un vídeo en el que se explica en qué consiste:

Esta técnica fue empleada por primera vez por el neurólogo Ramachandran y, aunque no se sabe con exactitud porqué funciona, existen dos teorías sobre su eficacia:

  • Una de ellas hace referencia a la activación del circuito de las neuronas espejo: esas que se activan tanto cuando hacemos una acción como cuando vemos a otras personas realizar dicha acción.
  • Y, la segunda, es que al mirar el reflejo en el espejo, el cerebro interpreta que la imagen que ve moviéndose corresponde a la extremidad amputada. Esto activa los circuitos neuronales motores lesionados, que normalmente están inactivos por la falta de movimiento de la extremidad amputada que no está. Al reactivarse dichas áreas cerebrales, se facilita la actividad del miembro.