Durante mucho tiempo se ha pensado que la mente y el cuerpo eran entes separados que no tenían relación ninguna entre sí, de tal modo que lo que ocurría en nuestra mente (emociones, pensamientos, creencias) no tenían impacto alguno sobre el funcionamiento de nuestro cuerpo.

La evidencia científica es cada vez mayor y reivindica la conexión y comunicación directas que se producen entre la mente y el cuerpo y cómo una puede influir en la otra. En este sentido, la práctica de atención plena, nos ayuda a conectar con nuestro cuerpo y mente para ser conscientes de la comunicación constante que se produce entre ambas.

Para que puedas tener una mejor idea de cómo la mente influye en el funcionamiento correcto o incorrecto del cuerpo, quiero mostrarte algunos hallazgos que la ciencia más moderna ha encontrado en este sentido:

El estrés – la fuente de múltiples enfermedades: La respuesta estresante la emitimos cuando nuestro entorno eleva las demandas (atender a un familiar dependiente, una mayor intensidad de trabajo, ser padres, etc.) y sentimos que no poseemos los suficientes recursos para afrontarlas de manera óptima. Así pues, podemos identificar un estrés psíquico (sentir que no podemos afrontar tantas actividades diarias a realizar) y un estrés físico responsable de la experimentación de los síntomas propios del estrés (activación del sistema inmune, del sistema nervioso y del sistema neuro-endocrino).

Si bien el estrés agudo es una respuesta adaptativa y temporal, el estrés crónico es el origen de un desequilibrio orgánico que da lugar a múltiples enfermedades crónicas como: enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, enfermedades auto-inmunes, trastornos gastrointestinales, enfermedades pulmonares, enfermedades neurodegenerativas y acelera el envejecimiento celular. Además de ello, los episodios de estrés también promueven la aparición de trastornos psicológicos en personas vulnerables (trastornos de la ansiedad, depresión mayor o trastorno bipolar, esquizofrenia, etc.).

La clave de que el estrés se pueda convertir en crónico y por tanto en nocivo para nuestra salud, es que su desarrollo no depende tanto de la situación amenazante que vivimos, como de nuestra percepción de la situación y de las estrategias de afrontamiento que poseamos. Nuestra interpretación subjetiva de la situación, es decir, el funcionamiento de nuestra mente, es la que determina si una situación la vivimos como una amenaza o como una oportunidad para crecer y aprender.

¿CÓMO PUEDE AYUDARNOS LA PRÁCTICA DE MINDFULNESS?: La práctica habitual de la atención plena, nos enseña una serie de técnicas de reconexión mente-cuerpo (la respiración especialmente) que se convierten en estrategias esenciales para afrontar situaciones que nos pueden sobrepasar. Específicamente, la respiración consciente nos permite reducir nuestra reactividad emocional (no respondemos con tanta ira, tristeza o ansiedad a los retos de la vida), lo que le indica a nuestra amígdala (centro cerebral de las emociones y respuestas de amenaza) que nuestra vida no corre peligro, que podemos relajarnos. La respiración calmada le indica al organismo que nuestra vida no está en peligro porque cuando experimentamos una gran amenaza, respiramos rápido y superficialmente, llegando a hiperventilar, por lo que si respiramos con calma es porque estamos a salvo.

Además de las técnicas de respiración, la meditación nos ayuda a identificar aquellas cosas que nos provocan estrés, podemos identificar sus primeros síntomas (hiperventilación, taquicardia, mareos, molestias estomacales), así como las reacciones habituales de nuestra mente (miedo, ansiedad, preocupaciones, hipervigilancia, pensamientos catastróficos, etc.). Este mayor conocimiento de nosotros mismos, nos permite identificar prematuramente las situaciones que pueden provocarnos la respuesta de estrés y poner en marcha estrategias para prevenirlo o reducirlo (la respiración, la meditación).

Enfermedades cardiovasculares: La presencia de depresión se asocia al desarrollo y progresión de enfermedades cardiovasculares. Tanto la presencia de trastorno depresivo mayor como de sintomatología depresiva, se asocia a hospitalizaciones más frecuentes, eventos cardiacos recurrentes y un aumento de la mortalidad. El mecanismo de acción de la depresión en estas patologías cada vez más prevalentes, es la promoción de la inflamación orgánica, proceso implicado en diferentes tipos de insuficiencia cardiaca (1).

¿CÓMO PUEDE AYUDARNOS LA PRÁCTICA DE MINDFULNESS?: Poseer estrategias de regulación emocional que ayuden a identificar las emociones y reducir su intensidad, es un factor de protección muy importante. Una elevada reactividad emocional -responder muy emocionalmente a los sucesos de la vida-, una menor capacidad para comprender las emociones y peor regulación emocional, se asocia a daños en el sistema cardiovascular. Un estudio reciente que ha estudiado la influencia de la inteligencia emocional sobre la salud cardiovascular, ha hallado que la regulación emocional reduce el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular (2) y en este sentido, la atención plena es una herramienta emocional esencial.

Cáncer: No poseer técnicas de regulación emocional y del estrés, actúa en nuestro organismo de varias maneras: por un lado promueve hábitos de vida poco saludables y nos expone a ciertos tóxicos que promueven la aparición de cáncer (como fumar o beber), no poseer técnicas para regular la elevada activación del organismo, nos puede llevar a sobreactivar el funcionamiento de nuestro sistema neuro-endocrino y sistema inmune, de modo que desactivamos los mecanismos naturales de nuestro organismo que suelen luchar contra las células tumorales y que suelen impedir que éstas se conviertan en cáncer.

 También se ha estudiado la influencia de la depresión en la génesis y desarrollo del cáncer y algunos estudios han observado que hay ciertos tipos de tumores que son más prevalentes en aquellas personas que padecen depresión: cáncer de hígado, cáncer de pulmón, cáncer de próstata y colorrectal (3)

¿CÓMO PUEDE AYUDARNOS LA PRÁCTICA DE MINDFULNESS?: La atención plena es una herramienta esencial de regulación emocional que nos permite afrontar las situaciones complejas de la vida con ecuanimidad y equilibrio. La práctica meditativa habitual, es capaz de calmar nuestra mente y también nuestro cuerpo, reduciendo la activación de ciertas zonas cerebrales que se activan ante amenazas para la propia vida (especialmente la amígdala), optimizando el funcionamiento de nuestro sistema inmune y promoviendo la activación del sistema nervioso parasimpático, implicado en las respuestas de relajación.

 Diabetes: La experimentación de estrés, desregula el funcionamiento habitual del páncreas, reduciendo la cantidad de insulina que segrega y aumentando así la glucemia en sangre. El estrés crónico puede provocar un mal funcionamiento del páncreas a largo plazo o incluso hacer resistente a la insulina al organismo, lo que aumenta la probabilidad de desarrollar diabetes.

¿CÓMO PUEDE AYUDARNOS LA PRÁCTICA DE MINDFULNESS?: Esta práctica milenaria, reduce la activación de nuestro organismo, promoviendo respuestas adaptativas ante las demandas elevadas del entorno, nos ayuda a conocernos mejor, identificando nuestras fuentes de estrés y dotándonos de herramientas que reducen la activación de nuestra mente y cuerpo.

 Este breve recorrido por las enfermedades más frecuentes, nos hace conscientes de cómo nuestra mente (lo que pensamos, sentimos, creemos, lo que expresamos y reprimimos) es capaz de crear bienestar, equilibrio y salud física y mental, pero también es capaz de crear malestar y enfermedades.

La capacidad de conectar con nuestro cuerpo parece algo natural y al mismo tiempo algo complejo. Vivimos en una realidad donde el cuerpo es venerado, criticado y gravemente juzgado, sin embargo no solemos estar en contacto con lo que siente nuestro cuerpo, no sabemos que el miedo nos provoca sensaciones en el estómago, que la tristeza profunda nos deja sin fuerzas, que el estrés desequilibra todo nuestro organismo, que las preocupaciones se llevan el sueño y la ansiedad nos produce taquicardia e hiperventilación. Creo que parte de conocernos mejor a nosotros mismos, comienza por observar nuestro organismo, en ocasiones incluso es el cuerpo quien nos avisa de que hay algo que no funciona bien en nuestra mente.

En este sentido, la atención plena nos ayuda a desarrollar una mayor conciencia corporal y ello nos permite observar la conexión mente-cuerpo. Algunas de las prácticas de mindfulness que nos ayudan a alcanzar este propósito son: técnicas de respiración, que nos conectan con una función orgánica que nos acompaña de por vida (respiración abdominal, sincronizada, respiración consciente, espiración doble que inspiración) y la meditación del escáner corporal, que realiza un recorrido por cada zona de nuestro cuerpo y las molestias o dolores asociados, al tiempo que nos permite deshacer esos nudos de malestar emocional.

Explora tu propio cuerpo, busca técnicas de mindfulness que te ayuden a relajarte y contacta con tu esencia. En los siguientes artículos que dedicaré a la atención plena, te mostraré algunas de estas técnicas para que las puedas practicar cada día.

(1) Celano, C.M., Villegas, A.C., Albanese, A.M., Gaggin, H.K., Huffman, J.C. (2018). Depression and Anxiety in Heart Failure: a Review. Harvard Review of Psychiatry; 26(4):175-184. DOI: 10.1097/HRP.0000000000000162.

(2) Núñez Martín, M., Castillo Gualda, R. (2019). El papel de la inteligencia emocional en la enfermedad cardiovascular. Gaceta Sanitaria; 33(4):377-380. DOI: 10.1016/j.gaceta.2018.04.008.

(3)Jia, Y., Li, F., Liu, Y.F., Zhao, J.P., Leng, M.M., Chen, L. (2017). Depression and cancer risk: a systematic review and meta-analysis. Public Health; 149: 138-148. DOI:10.1016/j.puhe.04.026.

Este artículo fue escrito por Elena Alameda Jackson, Licenciada en Psicología Clínica y de la Salud.  A Elena la pueden contactar en su perfil de We Doctor: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/3080192