Actualmente, frente a las dolencias físicas acudimos a un profesional de la medicina sin cuestionarnos el por qué y considerando que es lo adecuado, lo necesario y pertinente; realizamos los tratamientos farmacológicos que nos prescriben, cumplimos con las indicaciones que nos realizan y así, esperamos el regreso del bienestar participando del proceso necesario para recuperarlo.

¿Qué ocurre ante el malestar emocional? ¿Cómo abordamos el sufrimiento psíquico?

Las dificultades que se presentan en el área emocional afectan nuestros proyectos personales, nuestra manera de establecer vínculos con los demás y la calidad de los mismos, nuestro modo de desarrollar las actividades laborales y nuestra forma de desarrollar la vida.

A pesar de ello, la decisión de acudir a una consulta psicológica está aún atravesada por múltiples pre-juicios y pre-conceptos que implican postergaciones en la demanda de atención, por tanto, el sufrimiento y el malestar se instalan e impiden el logro de metas y objetivos.

La salud emocional y psicológica requiere la misma atención que la salud física, ya que ambas se entrelazan y complementan facilitando el equilibrio y una vida sana.

Así, la consulta psicológica posee un valor significativo en tanto y en cuanto facilita un espacio de encuentro con uno mismo, un espacio de reflexión y análisis de la propia vida para ocuparse y participar de otro proceso que también permite el restablecimiento del bienestar.

En el devenir de la vida actual, y de acuerdo a mi experiencia profesional, estimo que es posible que los mitos que atraviesan la consulta a un profesional de la salud mental se desvanezcan, se desdibujen a partir de un mayor conocimiento respecto de la misma como así también de un mayor acceso a la información relacionada con las diferentes posibilidades y métodos de tratamiento existentes.

Creo que las vicisitudes del mundo de hoy le otorgan al sujeto nuevas problemáticas, pero estimo que también le otorgan nuevas posibilidades de adquirir cada vez mayor capacidad de transformarse en actor y protagonista de su propia felicidad, si éste toma la decisión de utilizar los recursos con los que cuenta.