Si la comparamos con otras ciencias, la Psicología es quizás una de las más cercanas a todos y, generalmente, suele despertar la curiosidad de muchos. Hay conceptos que son socialmente conocidos (aunque a veces erróneamente) como «ansiedad», «depresión»… Pero, ¿qué sabemos de los TP’s?, ¿qué son?, ¿cuántos tipos hay?, ¿cuáles son sus manifestaciones?

¿Qué es un TP?

Las siglas TP hace referencia a lo que denominamos como «Trastorno de la Personalidad». Desde un primer momento es necesario aclarar que un TP NO es una enfermedad. La personalidad es entendida como un sistema dinámico en la que existe un continuum (fig. 1), es decir, los elementos que componen nuestra personalidad se distribuirían en una escala gradual desde lo normal a lo patológico. Como bien recoge el portal MedlinePlus, «los Trastornos de la Personalidad son aquellos característicos en personas que manifiestan un patrón mantenido en el tiempo de conductas, emociones y pensamientos que son muy distintos a las expectativas de su cultura». ¿Significa esto que todo aquel que sea «diferente» sufre un TP? NO. Para este diagnóstico es muy importante evaluar cómo interfieren estas diferencias en el día a día de estas personas y, sobre todo, en su estado de bienestar, tanto mental como físico.

Fig. 1. Como vemos, si hablamos (por ejemplo) de felicidad no sólo podemos estar «feliz» o «infeliz», sino que existen varios estados intermedios. Eso mismo ocurre con rasgos de la personalidad como pueden ser la amabilidad, la extraversión o la responsabilidad, entre otros.

Tipos de TP

Para clasificar de algún modo los diferentes TP’s que se han descrito a lo largo de la historia de la Psicología, se han establecido tres grupos en los que podemos encontrar características similares en diferentes trastornos. De esta forma, tenemos:

Grupo A. Aquí se engloban aquellas personalidades extrañas, incapaces de establecer relaciones interpersonales. Son normalmente personas frías e inexpresivas. Es difícil modificar su conducta y existe cierta vulnerabilidad a padecer una patología psiquiátrica. Los trastornos de la personalidad que encontramos en este grupo serían:

  • TP Esquizoide: son personalidades que se caracterizan por la incapacidad de sentir placer (anhedonia) y por su frialdad emocional. Son incapaces de expresar sentimientos de simpatía hacia los demás y carecen de interés por mantener relaciones interpersonales. Suelen desempeñar actividades solitarias y tiene dificultades para reconocer y cumplir normas sociales.
  • TP Paranoide: se caracterizan por ser personas suspicaces, desconfiadas e irascibles. Suelen actuar a la defensiva y tienden a exagerar el más mínimo desprecio. Analizan cada mensaje palabra a palabra y sus creencias y representaciones mentales son inalterables.
  • TP Esquizotípico: suelen ser personas aisladas que perciben su existencia como un sin sentido. Sus vidas están vacías y las consideran inútiles, por lo que es fácil verlos pasar de una actividad a otra sin objetivo. No suelen establecer vínculos íntimos y, al vivir al margen de la sociedad, desarrollan actuaciones, pensamientos y percepciones peculiares.

Grupo B. Suelen ser personalidades inmaduras con una emotividad peculiar. Sus conductas son descontroladas o socialmente inconvenientes. Sus estados de ánimo son fácilmente cambiantes e influenciables. Dentro de este grupo estarían:

  • TP Antisocial: suelen caracterizarse por una afectividad expresada desde la hostilidad. No les importan los demás e incluso desprecian y violan sus derechos. La persona antisocial, no se adapta a las normas sociales de comportamiento y es característicamente deshonesta, impulsiva, irritable y agresiva. Manifiesta incapacidad para mantener relaciones personales duraderas, conservar un trabajo o asumir obligaciones.
  • TP Histriónica: el instrumento para llamar la atención es la expresión dramática y exagerada de sus emociones. Sienten incomodidad en las situaciones en las que no son el centro de atención. Normalmente consideran sus relaciones más íntimas de lo que son y manifiestan conductas manipulativas para satisfacer sus necesidades.
  • TP Narcisista: personas con fantasías de grandiosidad y poco empáticas. Sus preocupaciones tienden al éxito ilimitado, el poder o la belleza. Se perciben como especiales y únicas que sólo son valoradas por personas o instituciones especiales. Se piensan merecedoras de una admiración excesiva y envidiadas por los demás. Sus comportamientos son arrogantes y soberbios.
  • TP Límite: se caracterizan por la inestabilidad, ya sea en autoimagen, afectividad o relaciones personales. Son personas altamente impulsivas y que pueden hacerse daño físico a sí mismas. Todos sus esfuerzos van orientados a evitar un abandono real o imaginario. Es uno de los TP más complejos de diagnosticar y tratar, por ello, dedicaremos un futuro post a describir sus manifestaciones y posibles tratamientos.

Grupo C. La palabra que mejor definiría a estas personalidades es «temor». Se caracterizan por manifestar un miedo patológico que les incapacita para adquirir estrategias de afrontamiento adecuadas. Nunca se exponen a equivocarse y suelen desarrollar relaciones parásitas. Aquí encontramos:

  • TP Evitativa: personas con altos niveles de ansiedad social que evitan las relaciones interpersonales por no sentirse capaces de comenzarlas o mantenerlas, no por no desearlas.
  • TP Dependiente: las personas con este TP dependen de otros para tomar decisiones en cualquier ámbito de la vida. Esto les crea un temor significativo a ser abandonados. Sus deseos van orientados, fundamentalmente, a obtener y mantener relaciones de apoyo y cuidado, por lo que aceptan incluso opiniones que no comparten para no ser rechazados.
  • TP Obsesiva-Compulsiva: en algunos textos, libros o documentos aparece recogido como TP Anancástica. Se caracteriza por perseguir la perfección y ser personas con pautas de actuación inflexibles. Suelen presentar falta de decisión, dudas y preocupaciones excesivas por detalles, listas, orden, organización… Se ha de diferenciar del Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), donde la personas llevaría a cabo rituales y expresaría un mayor número de conductas impulsivas e ideas parásitas.

En muchas ocasiones, estas personalidades son propensas a presentar cuadros ansiosos y/o depresivos debido a las dificultades del día a día y en sus relaciones con los otros. Por ello, es muy importante hacer una evaluación detallada en la que detectemos la existencia o no de estos trastornos antes de comenzar a trabajar con la persona que nos pide ayuda.