Hemos tenido la oportunidad de conocer un aspecto desconocido, por lo poco usual al menos en Chile, sobre qué hace un psicólogo, en este caso más bien una psicóloga, de enlace. Nuestra entrevistada, Leonor Hernández, es psicóloga de enlace en el hospital clínico San Borja Arriarán, en Santiago de Chile. Leonor quien es, además un miembro activo del Grupo de Trabajo (GDT) de Psiquiatría de Enlace de la SONEPSYN (Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía de Chile), nos comenta su experiencia abriéndonos la puerta para adentrarnos en esta significativa actividad. Les dejamos con la entrevista.

1.- En términos generales ¿dónde trabajas y en qué consiste el trabajo de una psicóloga de enlace?

La psicóloga de enlace forma parte de la Unidad de Psiquiatría de Enlace. En mi caso trabajo en el Hospital Clínico San Borja Arriarán y la Unidad está conformada además por un Psiquiatra y una Terapeuta Ocupacional.

El trabajo del psicólogo consiste, en pocas palabras, en acoger, acompañar y apoyar a pacientes que están hospitalizados por enfermedades médicas que cursan con alguna dificultad de salud mental, ya sea porque la desarrollan durante su hospitalización o porque tenían un diagnóstico desde antes de hospitalizarse. Parte del trabajo es justamente favorecer los diálogos entre los equipos de salud, el hospital y el paciente para potenciar la recuperación y la continuidad de tratamientos una vez de alta.

Consiste, dicho de otra forma, en construir puentes entre las distintas miradas velando por la superación de la perspectiva dicotómica cuerpo-mente dando voz al paciente médicamente enfermo en su relación con el entorno hospitalario. Esto es un gran aporte porque puede ayudar al paciente a afrontar mejor su situación médica, a los equipos de salud a ofrecer una mejor atención a los pacientes y todo esto lleva indirectamente a favorecer su recuperación, a disminuir los días de hospitalización y a reforzar la continuidad y oportunidad de atención en salud.

La psicóloga de enlace debe trabajar con una triple demanda: la de la unidad de psiquiatría como tal, la del equipo tratante y la del paciente. En ese sentido, debe tener conocimientos en psiquiatría, psicopatología, psicología clínica, psicología de la salud, psicología comunitaria, manejo de las redes así como algo de conocimiento básico acerca de las enfermedades médicas que padecen los pacientes. Como ves, mantener el trabajo del psicólogo como una disciplina aislada de las otras no es el camino más productivo.  

2.- ¿Personas con qué tipo de enfermedades son las que comúnmente debes atender?

Uf, ¡de todo! En realidad va a depender del hospital donde esté ubicada la unidad de enlace, de sus servicios médicos, de las necesidadades específicas de ese hospital y de los lazos que la unidad de enlace ha ido fortaleciendo. En mi caso puede variar desde pacientes con requerimientos quirúrjicos, de cuidados intensivos, cardiopatías, delirium, pacientes con diagnóstico de cáncer, VIH, enfermedades autoinmunes, inmunideprimidos, pacientes en el final de la vida, mujeres embarazadas, puerperio, de todo.

Por otro lado, desde la mirada de la salud mental lo más frecuente de ver son pacientes a quienes se les hace difícil afrontar la hospitalización o la enfermedad por distintos motivos, lo que comúnmente se conoce como Trastorno Adaptativo. Pero también es habitual encontrase con pacientes que están cursando con una depresión, trastornos ansiosos, ideación o intento suicida, consumo problemático de alcohol o drogas e incluso pacientes con patologías llamadas crónicas en salud mental, como la Esquizofrenia o el Trastorno Afectivo Bipolar. Eso es lo interesante del enlace: la diversidad y lo único de cada caso y de cada paciente.

3.- ¿Cómo se desarrolla el sistema de derivación que hace que llegues a trabajar con determinada persona?

La Unidad de Enlace entrega su atención a partir de un sistema de interconsultas en el que el equipo tratante solicita una asesoría técnica al especialista, en este caso relativa a la salud mental, para evaluar a algún paciente hospitalizado.

La interconsulta junto con la ficha clínica son el sistema de comunicación por excelencia del enlacista, y es por eso que el equipo tratante debe especificar muy claramente quién es el paciente (incluyendo datos básicos de identificación), datos de su hospitalización y tratamiento, así como cuál es el motivo de la evaluación que se está solicitando, o sea, si el equipo tiene alguna hipótesis diagnóstica o en su defecto qué signos o síntomas observan en el paciente. Por ejemplo, el equipo ha observado al paciente decaído, llora y ha dejado de comer; hace un mes que se le hizo una cirugía al estómago y ha vomitado desde entonces. ¿Cómo explicar lo que le sucede a este paciente y cómo se le podrá aportar desde una mirada integral?

El modo de gestionar esa interconsulta va a depender mucho de cómo se organice cada equipo, pero una forma que nos resulta muy bien es que cada una de ellas es recibida, analizada y discutida entre todos lo integrantes de la Unidad de Enlace para entonces determinar qué profesional es más apropiado que haga el primer acercamiento o la primera evaluación. Esto resulta muy bien porque cada caso es analizado desde las distintas disciplinas y se evita, dentro de lo posible, parcializar o dividir al paciente y su experiencia particular.

4.- ¿Cómo es un día habitual en tu trabajo?

Un día habitual parte con el trabajo en equipo. Nosotros comenzamos el día con una breve reunión con el fin de organizar la jornada: qué interconsultas nuevas hay, interconsultas pendientes y pacientes que se deben controlar (qué profesional lo hará, cuándo y cómo). Este paso nos resulta importante porque el grupo de pacientes a los que le hacemos seguimiento es de recambio relativamente rápido, lo que se traduce en que cada día y semana es muy distinta a la anterior. Hay pacientes de alta y nuevos todas las semanas por lo que estar coordinados es muy importante.

Luego, cada profesional del equipo hace sus atenciones según los requerimientos del día, lo que implica acercarse físicamente a cada uno de los servicios clínicos del hospital, hablar con los integrantes del equipo tratante (médicos, enfermeros, kinesiológos, entre otros) y entrevistar al paciente. Para aquel que está acostumbrado a la atención clínica en box puede significar salir de la zona de confort, pero por otra parte es un trabajo muy dinámico. Luego de la evaluación se elabora un plan de tratamiento en conjunto con el equipo tratante y se define si se hará o no seguimiento.

Uno de los aspectos interesantes de este trabajo es que el psicólogo de enlace debe no solo responder a la demanda del equipo tratante, sino además a la demanda del paciente. ¿Lo que pide el médico o enfermero va en concordancia con lo que pide el paciente? A veces sí, pero a veces no y eso es un aspecto muy desafiante. En ese sentido, la relación con el paciente y con los equipos de salud que lo tratan es igual de relevante para el trabajo del psicólogo de enlace.

5.- Desde afuera da la impresión que tu trabajo es muy demandante desde lo emocional ¿En tu trabajo, cuentan con algún procedimiento para gestionar las emociones complicadas producto de la actividad?

Nosotros en particular no tenemos protocolos o procedimientos estandarizados ni mucho menos, pero hemos construido un trabajo en equipo tal que nos permite discutir casos clínicos sin dejar de lado la dimensión subjetiva que para cada uno de nosotros implica, sin perder el foco profesional del trabajo. Cuando hemos tenido casos que afectan en lo personal, que es muy habitual en el trabajo clínico, siempre es recomendable abordarlo en un espacio íntimo como lo es la psicoterapia de cada uno, la cual para mi ha sido muy importante a lo largo de mi carrera clínica en general y en particular en el trabajo de enlace.

6.- ¿Existe alguna capacitación (diplomados, máster…) que habilite para trabajar como psicólogo de enlace?

En Chile no existen programas que otorguen la especialización en Psicología de Enlace, como sí lo existe en Psiquiatría, lo que es muy lamentable porque desde 2018 está vigente la Red Temática de Salud Mental del Minsal que indica que estas unidades son parte fundamental de la red de salud nacional. Esto se traduce en que desde entonces se han iniciado esfuerzos por que exista una unidad de enlace en todos los hospitales del país, que es un objetivo muy alentador.

Sin embargo, si bien no existen programas de formación que habiliten para trabajar como psicólogo de enlace, sí hay muchas capacitaciones que se pueden hacer de manera más autogestionada. Existen formaciones independientes entre sí (tales como cursos, diplomados o magíster) en las distintas áreas que un psicólogo enlacista debería manejar: psicología de la salud, psicooncologia, cuidados paliativos, manejo del dolor, entre muchos otros. Hasta que no existan programas especializados en psicología de enlace en Chile, existen alternativas. Y, bueno, por supuesto que la supervisión con psicólogos de más experiencia o entre pares es un buen camino formativo que siempre voy a recomendar. 

7.- Desde tu visión ¿Qué habilidades o características previas son necesarias para desempeñarte adecuadamente en tu trabajo como psicóloga de enlace?

Por un lado, el respeto y validación del saber de otras disciplinas así como la capacidad de conciliación y creatividad para buscar nuevas estrategias de dialogo son muy importantes.

Pero por sobre todo, es fundamental la sensibilidad por las distintas experiencias de las personas que están enfermas ya que, cada una a su manera, puede necesitar un espacio de escucha muy particular. Esto a mi juicio es central porque lo primero con que te encuentras en este trabajo son aquellas dimensiones humanas que en la vida cotidiana nos es más difícil de enfrentar: la muerte por un lado, pero también la rabia, el rechazo, la ambivalencia, la angustia, la desesperanza, la desidia. Por ejemplo, puede pasar que lo que más necesite una persona hospitalizada es que aquellos que lo rodean, como el equipo y la familia, le permitan vivir su enfermedad en silencio. Prestar oídos a eso, hacer oír su voz y hacerse a un lado puede ser la mejor manera de aportar. Creo que tener esa sensibilidad de escuchar las distintas voces y sus particularidades, así como facilitarles el diálogo es trascendental.

8.- ¿Dónde pueden ubicarte aquellos lectores interesados en contactarse contigo?

Pueden escribirme a lshernandez@uc.cl y con gusto estaré disponible para dudas o comentarios.