¿Qué significa «reevaluar»?, ¿por qué deberíamos integrarlo en nuestras vidas a partir de ahora? En el post de hoy ofrecemos una definición de este concepto y las repercusiones de saber aplicarlo a nuestro mundo emocional

Es fácil darse cuenta que con esta palabra sólo hacemos referencia a una evaluación repetida. Es decir, a volver a analizar lo que en alguna ocasión anterior ya habíamos analizado. Pero, ¿por qué es importante pararnos a hacer esta reevaluación? Pues por algo tan sencillo y, a la vez, tan complejo como ganar amplitud. Amplitud de opciones, de soluciones o de salidas.

Analizar el problema desde distintas perspectivas, partiendo desde el inicio y desgranando los pasos que hemos ido dando hasta llegar donde estamos, nos puede llevar a encontrar cuál es la variable o factor que no hemos tenido en cuenta y qué nos puede ayudar a superar nuestros obstáculos.

Pero la reevaluación no sólo es positiva a efectos prácticos, sino que también puede aportarnos beneficios en el plano emocional. ¿Cuáles son estos beneficios? Pues, fundamentalmente, el autoconocimiento, es decir, tener conciencia de cuáles son mis capacidades, cómo me enfrento a un problema, cuáles son mis puntos a reforzar, etc. Esto nos ayudará a descubrir qué estamos haciendo bien, qué podemos (o no) cambiar y qué podemos hacer para sentirnos mejor con nosotros mismos y, en consecuencia, con los demás.

Para conseguir este progreso hacia la persona que queremos ser, hay algo que es fundamental entender y, sobre todo, aceptar: las emociones son parte del ser humano y, por ello, hay que asumirlas y vivirlas sin tapujos. Todo lo que vaya orientado a ocultarlas o reprimirlas debería ser eliminado de nuestras pautas de comportamiento.

Es importante que integremos esto en nuestra forma de actuar ya que, según un estudio publicado en 2013, el modo en el que reevaluamos, regulamos y aceptamos las emociones influirá, entre otros aspectos, sobre nuestros niveles de ansiedad. Este mismo estudio reveló además que con la reevaluación conseguiremos también reducir nuestra ansiedad social ante situaciones en las que nos encontramos expuestos.

Teniendo en cuenta que cada año aumentan las cifras de personas que manifiestan síntomas de ansiedad, desde aquí nos gustaría animar a invertir un poco de tiempo en observarnos y mirar las cosas desde otra perspectiva. Y si no sabemos comenzar este proceso solos, no dudar en pedir ayuda profesional.

¡Pedir ayuda ya es una gran paso hacia la recuperación y el bienestar! 😉