Resulta inevitable hablar de emprendedurismo sin relacionarlo con la resiliencia, ya que cualquier emprendedor conoce que cualquier inversión conlleva cierto riesgo.  Lejos de ser el mejor, conoce sus fortalezas y aquello que lo motiva. Ello lo aceptará a asumir nuevos desafíos sacando máximo provecho a sus capacidades y el entorno. Son capaces de transformar problemas en oportunidades.

Fabricantes de barbijos reutilizables y máscaras sanitarias anticontagio. Constructores de sueños que han iniciado el camino de ir por aquello que primero soñaron y hoy se han convertido en un trabajo. Contra todo pronóstico son los que deciden apostar cuando no queda nada por perder. Aquellos optimistas que siempre tienen una meta, un proyecto incluso cuando todo parece estar en contra.

¿Por qué los llamamos resilientes?

La resiliencia es la capacidad de sobreponerse a situaciones o eventos adversos y lograr adaptarse de forma constructiva, incluso en circunstancias desfavorables. Aquello que incluso siendo doloroso deja un aprendizaje.  Generalmente suelen manejar sus sentimientos canalizándolos de manera saludable y se adaptan a los nuevos contextos y circunstancias. Confían en sus virtudes y cualidades y apuestan a trabajar en pos de ellas.

La adversidad como una oportunidad

Ser competente es parte del proceso. A lo largo de nuestras vidas manifestamos todo tipo de situaciones adversas que pondrán aprueba nuestra entereza. No es algo para nada gratificante, pero resulta inevitable. Estos acontecimientos vitales pueden ser una desvinculación laboral, cambio de trabajo cambios en las condiciones de vida, entre otros. Pero no se trata de lo que vivimos sino cómo lo afrontamos.

Para los resilientes, estas adversidades se presentan como oportunidades de crecimiento y concreción de proyectos personales que implican un proceso de cambio. La construcción de un nuevo proyecto de vida. Logran comprender las características y necesidades del entorno, capaz de detectar oportunidades de negocios donde pareciera que la mayoría no las encuentra.

Asumiendo el reto

Caracterizados por mantener una actitud desafiante, aceptan la incertidumbre ante el contexto sin desconocer que cometer errores puede ser una parte importante del aprendizaje.  No se puede alcanzar el éxito sin asumir cierto riesgo.

Levantarse de los avatares y salir fortalecido es haber aprendido.

El entorno competitivo es hostil por naturaleza y aquellos mayormente resilientes serán los que recorrerán el sendero del éxito, no por haber acertado a la primera sino por su convicción infinita.

Ser emprendedor resiliente significa transformar un no en un sí, utilizando nuestros recursos, donde incluso un infortunio se transforma en una experiencia. 

Donde muchos han culminado sus sueños, otros los construyen con las mismas incertidumbres sobre lo que vendrá, pero desde el optimismo y su propia fe. Será lo que deba ser, siempre desde el empeño y el trabajo.