El presente artículo surge a partir de un trabajo realizado en el ramo práctico de Diseño e intervención Psicosocial de la Universidad San Sebastián (junto a mi compañera y amiga Estefanía Martínez), dictado por la profesora Cecilia Cordeu. Posteriormente, el tema me quedó dando vueltas en la cabeza, el poder conocer un poco más como se ha visto afectada la vida de los funcionarios de salud que están trabajando en tiempos de Covid-19 fue una inspiración, al igual que el poder visibilizar un poco por lo que han pasado estas personas y qué es lo que necesitan del sistema para el que trabajan; por lo que decidí ampliar la muestra a funcionarios de diferentes ciudades de Chile y posteriormente escribir este artículo para dar a conocer lo recabado.

En este estudio se pretende contextualizar mediante información Teórica el fenómeno que está viviendo el personal de salud Chileno en tiempos de pandemia COVID-19, y también mediante método cualitativo, se realizaron entrevistas semiestructuradas para conocer la realidad por la que están pasando funcionarios de la salud en diferentes sectores de Chile, con el objetivo de indagar cómo se ha visto afectada la salud mental y la calidad de vida a causa del contexto pandémico (en los cambios percibidos, conocer sus diferentes necesidades, su estado emocional, recursos con los que cuentan, sus formas de cuidado y motivaciones). Para realizar una triangulación de datos, se utilizó diferentes fuentes y métodos de recolección, con la intención de conocer las diferentes perspectivas, y tener una mayor riqueza y profundidad de la problemática que enfrentan los actores involucrados (Sampieri, 2014). Se entrevistó a 4 funcionarios de salud: dos mujeres técnico en enfermería que trabajan en centros de salud de Renca y Requínoa, una enfermera que trabaja en Rengo, y un médico que desempeña labores en Concepción. 

Revisión Teórica

No hay duda de que el virus Covid-19, ha provocado la crisis sanitaria más grande de las últimas décadas, se ha propagado silenciosamente con gran velocidad, llamado también Coronavirus, se ha transformado en una pandemia mundial en los últimos meses. Según datos entregados por la Universidad John Hopkins (al 28 de septiembre del 2020) ha cobrado la vida de más de 999.369 víctimas en el mundo y ha infectado a más de 33 millones de personas, siendo Estados Unidos, India, Brasil, y Rusia los países más afectados del mundo, Chile tampoco se queda atrás, siendo el doceavo país con más contagios a la fecha, con un número de 459.671 personas.

Los funcionarios de la salud en Chile tienen un papel fundamental dentro de esta problemática, donde además de brindarle atención a sus pacientes habituales, han tenido que tratar a las personas infectadas, en primera línea conteniendo la pandemia, bajo esta situación se han contagiado más de 2400 (CONFUSAM, 1 agosto 2020) y muerto más de trece funcionarios (CONFUSAM, 18 de agosto 2020).

La salud mental y calidad de vida de los funcionarios de la salud se han visto directamente afectados por el cambio de sistema de trabajo, y la gran demanda que han tenido que enfrentar. Según el Ministerio de Salud de Chile, salud mental es definida como “la capacidad de las personas para interactuar entre sí y con el medio ambiente, de modo de promover el bienestar subjetivo, el desarrollo y uso óptimo de sus potencialidades psicológicas cognitivas, afectivas y relacionales, el logro de sus metas individuales y colectivas, en concordancia con la justicia y el bien común” (MINSAL, 2017, pp.31). Direccionalmente, la experiencia de salud impacta en la Calidad de vida, ya que ésta es una “Evaluación multidimensional de circunstancias individuales de vida en el contexto cultural y valórico al que se pertenece” (Haas (1999) en Urzúa & Caqueo (2012)), también se puede definir en términos de satisfacción de necesidades en las esferas física, psicológica, social, de actividades, material y estructural (Urzúa & Caqueo).

Con respecto a los estresores que afectan más la salud mental del personal de salud, un estudio descriptivo realizado a 70 Enfermeras(os) que trabajan en Unidades de Paciente Crítico y Oncológico de la ciudad de Antofagasta, especificaron que está en primer lugar el observar el sufrimiento de un(a) paciente (Muñoz, Rumie, Torres, Villarroel. 2015); En segundo lugar, está el realizar procedimientos que suponen experiencias dolorosas en los pacientes (Muñoz, et al. 2015), por ejemplo, la inserción de respiradores mecánicos o sondas nasogástricas para pacientes que están más graves. Y con respecto al ambiente social, también es un estresor considerable el no contar con suficiente personal para cubrir adecuadamente el trabajo de la unidad (Muñoz, et al., 2015), algo por lo que están pasando muchos servicios de salud a lo largo de todo Chile.

Estos problemas de salud mental no solo pueden afectar la calidad de atención que brinda el personal de salud, su capacidad de comprensión clínica o sus habilidades en la toma de decisiones (lo que podría dificultar la lucha contra la infección del COVID-19), sino que también pueden tener un impacto significativo en el bienestar y en la calidad de vida a mediano o largo plazo de los funcionarios de salud (Lozano, Vargas, 2020).

En Italia, el reporte del suicidio de dos enfermeras de 34 y 49 años, uno de los primeros países golpeados por la pandemia, deja en evidencia las consecuencias de poner en riesgo la integridad física y por sobre todo la mental en situaciones extremas del personal de salud; en Chile a expertos nacionales del Centro de Investigación Integrada para la Gestión de Riesgos de Desastres (Cigiden) esta contingencia los ha impulsado a proponer un sistema de auxilio psicológico, para brindar contención emocional a trabajadores que exhiben signos de agotamiento, este sistema consiste en atención permanente a través de líneas telefónicas y plataformas virtuales 24/7, un sistema similar a los que se han llevado a cabo en países como Italia, España (CIGIDEN, 2 de abril del 2020), o ciudades como Wuhan (Lozano, Vargas, 2020). Sin embargo, esta modalidad no se ha implementado formalmente en ninguno de los centros de salud a los que pertenecen las personas entrevistadas en este estudio, ni se ha notificado formalmente que se realicen otras medidas de apoyo similares de forma masiva en el país.

Conociendo la realidad de los funcionarios.

 En los resultados de las entrevistas, podemos observar que todos los funcionarios han experimentado grandes cambios en su trabajo, con respecto al antes y el después de la pandemia, como por ejemplo horarios más demandantes para cubrir todos los turnos, adaptar los lugares de atención, experimentar cambios  en la emocionalidad y sensaciones percibidas, “hemos tenido altas exigencias en las labores, desde la vestimenta requerida, protocolos y modalidades de trabajo, hasta el trato con los pacientes, cambios que nos han demandado una alta adaptabilidad con respecto a la realidad laboral que hemos tenido que enfrentar” comenta Bastián Flores Barría, Médico Cirujano en CESFAM Villa Nonguén de Concepción.

Con respecto a las necesidades que han tenido durante este proceso, las cuatro entrevistas coincidieron con necesitar mayor apoyo psicológico y de contención emocional: la alta demanda en las labores han desencadenado una sensación recurrente de estrés en estos funcionarios, lo que ha afectado su salud mental y  diferentes áreas de su calidad de vida, como el ámbito social, familiar, nivel intrapersonal, de excesivo cansancio físico y mental,  donde en muchas ocasiones se han sentido a la deriva o al borde del colapso por no contar con el apoyo necesario, ni con tiempos pertinentes de descanso y recuperación; Declaran que en los centros donde trabajan se ha hecho poco o nada con respecto a salud mental y que no se ha implementado formalmente ningún programa de apoyo psicológico.

En relación a los estados emocionales percibidos, en general han sido emociones negativas que giran en torno a la incertidumbre del contexto, frustración, tristeza, sobre todo por realizar procedimientos dolorosos, tener que elegir a quien ayudar, o no poder hacer más en caso de que los pacientes mueran por problemas respiratorios, emociones que declaran los entrevistados han afectado de forma negativa su salud mental.

“Lo primero que se percibió cuando se supo de los primeros casos en nuestro país fue una sensación de miedo, angustia y presión al saber que debíamos estar preparados para enfrentar una pandemia para nosotros desconocida hasta ese momento. El miedo a contagiarse y contagiar a nuestras familias predomina hasta hoy… estamos muy cansados física y mentalmente, hemos tenido familiares de nuestros compañeros muy enfermos y fallecidos por el Covid-19, lo que nos ha tenido al borde del colapso, angustiados, tristes y lábiles emocionalmente. Pero debemos estar bien para nuestros pacientes” comenta M° Graciela Pino Galarce, Enfermera de Cesfam Urbano Oriente, comuna de Rengo.

Con respecto a los recursos con los que cuentan estos funcionarios, en las cuatro entrevistas coincidieron que tiene que ver con recursos humanos del equipo con el que trabajan, ya que existe una fuerte cohesión grupal, se apoyan mutuamente, lo que les ha ayudado un poco a poder enfrentar la adversidad, estar en pie para cumplir sus labores, y obtener cierto apoyo emocional entre pares.

“…con los compañeros de trabajo nos llamamos, nos juntamos a comer, lloramos, tiramos la talla, nos contamos chistes, escuchamos música mientras atendemos pacientes para no hacerlo tan tedioso, nos conocemos tanto que sabemos cuándo alguien está triste, cuando alguien necesita algo, somos un equipo bien disperso, pero bien unido, entonces ahí uno se desahoga, ahí uno encuentra cierto apoyo emocional que hace falta, entre nosotros nos cuidamos” comenta Inés Duarte Alfaro, TENS en el Cesfam de Requínoa.

En cuanto a las formas de cuidado, en este ámbito de la entrevista se vuelve a repetir, que más allá de las normas sanitarias, no hay modalidades ni protocolos de cuidado psicológico para estos funcionarios de salud.

Daniela del Pilar Martínez Romero, TENS en el SAR Bicentenario de salud de Renca comenta: “Principalmente el lavado de manos, la sanitización, el uso adecuado del traje, no dejar partes del cuerpo expuestas, hasta el pelo tapado esas son modalidades de cuidado físicas que tenemos, y de salud mental no existen modalidades, es como ser mi propia psicóloga, el único cuidado psicológico es el apoyo que nos damos con los mismos compañeros de trabajo”

Finalmente, con respecto a qué los motiva día con día para volver a trabajar, además de las diferentes motivaciones personales, se denota una fuerte vocación por parte de los cuatro profesionales, donde el poder ayudar a otras personas que se encuentran con problemas de salud, los hace sentir que vale la pena arriesgarse en primera línea. “Amo mi trabajo, hacemos tanto con tan poco que tenemos, la satisfacción de ayudar a alguien en salud, que se vaya conforme con la atención, o el poder dar alivio, eso me llena mucho, siempre quise estudiar esto” comenta Inés Duarte Alfaro, TENS en Requínoa. “Mi pega me llena el alma» agrega Daniela del Pilar Martínez Romero, TENS en Renca.

En función de este estudio (con respecto a la revisión bibliográfica y las entrevistas realizadas), se puede concluir que los trabajadores de la salud en Chile se han visto bastante afectados por el contexto de la pandemia Covid-19, teniendo repercusiones de forma negativa en su Salud mental y Calidad de vida; además, que no existen proyectos formales establecidos que apunten a tratar directamente ésta problemática (por parte del MINSAL o centros de salud donde los entrevistados trabajan). Por lo que implementar alguna iniciativa que brinde apoyo psicológico es fundamental para que los funcionarios de la Salud en Chile puedan enfrentar de una mejor forma las demandas del contexto laboral y prevenir trastornos psicológicos a futuro.

Bibliografía