Cuando hablamos de parejas, muchas veces imaginamos que para que éstas funcionen se necesita una larga lista de grandes cosas que se han de cumplir y lo cierto es que, como veremos a continuación, son detalles pequeños del día a día los que consiguen que una relación vaya bien…

Es posible que muchos de nosotros creamos que una relación de pareja es algo complejo y difícil de manejar, pero realmente estas relaciones son similares a cualquier otra aunque, eso sí, con el añadido de un proyecto común, un alto nivel de sentimientos y emociones y una peculiar amistad.

La base fundamental son, en todo caso, las emociones. Éstas son el motivo principal por el que expresaremos unas u otras conductas: cuando uno se siente abrumado al lado de su pareja, es síntoma de que algo va mal y es el momento de tomar medidas para reconducir la situación o finalmente terminar con ella. En contraposición, cuando nos encontramos en una relación que va bien, esto será demostrado a través de una serie de comportamientos y emociones concretas. ¿Cuáles son?

Se sienten bien al lado del otro

Esto viene dado por la profunda amistad que los une. Esta última además, les hace ver la relación de forma optimista y positiva. Conocen los gustos del otro, su forma de ser, sus defectos… Buscan en todo momento un equilibrio que consiguen a pesar de las diferencias o desajustes.

Se admiran y se lo demuestran

Realizan conductas afectuosas alejadas de las grandes demostraciones de amor que todos vemos en las películas. Tienen en común la ejecución de pequeños detalles cotidianos que les hacen felices: se hacen su postre favorito, se preparan el desayuno, se consuelan cuando a alguno de los miembros de la pareja le preocupa algo, se escuchan cuando se hacen recriminaciones esperando mejorar la relación…

Se conocen y se respetan

A pesar de ser dos personas independientes cada una con sus virtudes y defectos, tienen claro cuáles son los límites dentro de la relación y aceptan y respetan la opinión del otro. Entre ellos se produce una comunicación que permite imponer y aceptar las condiciones de la relación de forma simétrica y recíproca.

Disfrutan sexualmente

Las relaciones sexuales no tienen por qué entenderse como un valor preciso, pero sí es cierto que se pueden considerar como uno de los mejores termómetros para conocer el estado de la relación. En nuestra sociedad, el objetivo perseguido con las relaciones sexuales ha ido evolucionando desde ser solamente una herramienta para la reproducción hasta el momento actual, en el que además de permitir nuestro desarrollo como especie, es un vehículo para la obtención de placer y para fomentar la comunicación en la pareja. Saber lo que le gusta a mi pareja y que ella sepa lo que me gusta a mí es una buena forma de activar el disfrute sexual y fomentar la comunicación. Todos los deseos o conductas sexuales son aceptables, siempre y cuando ambos miembros de la pareja estén de acuerdo y existan unos límites de seguridad y respeto hacia uno mismo y hacia el otro.

Realizan quejas de forma adecuada

Esto es, de forma directa pero sin criticar a la persona. Es decir, si algo nos molesta debemos expresarlo abiertamente pero haciendo referencia únicamente a la conducta que nos ha molestado. A la hora de expresarse, es importante dejar a un lado los gritos y evitar el chantaje emocional, psicológico o sexual. Siempre será más positivo mantener una conversación educada expresando nuestro punto de vista que generar un conflicto en el que se potencien rencores y malestar.

Piden perdón y reconocen que se equivocan

Aunque en muchas ocasiones es difícil o inútil identificar en quién recae la responsabilidad en un conflicto, lo mejor para la pareja es «romper el hielo» en la situación de enfado, tensión o silencio mutuo. Es más razonable y práctico intentar solucionar el problema que quedarnos con las emociones negativas que nos provoca.

Se consultan las cosas

Los índices de bienestar personal de cada miembro de la relación se ven significativamente aumentados cuando dichos miembros toman en consideración la opinión del otro con respecto a sus trabajos, sus hijos, sus problemas con la familia de origen, etc. Esto además les ayuda a perder el miedo a la expresión de emociones, consiguen evitar en cierto grado las conductas de huida y aprenden a respetar mejor los sentimientos propios y los ajenos.

Tienen buenos recuerdos

Normalmente aquellas parejas que están realmente satisfactorias con su relación mirarán al pasado con afecto y emociones positivas. Ven en cada obstáculo superado un logro mutuo y valoran el apoyo que se dieron en esos momentos difíciles, pero lo mejor es que predominarán aquellos recuerdos en lo que vivieron divertidas anécdotas o tomaron decisiones importantes para su futuro juntos.

El motivo principal por el que estas situaciones no ocurren suelen tener como base la falta de comunicación o la forma en la que nos comunicamos. Desde la consulta, se pueden dar aquellas herramientas necesarias para que ambos miembros de la pareja mejoren en este aspecto y logren conseguir el bienestar que anhelan.

En próximas publicaciones expondremos cuáles son aquellas señales que debemos atender y que nos avisan de que nuestra relación ya no funciona.